El Oscar para Gary Oldman

Sandra Faginas Souto
Sandra Faginas MIRA Y VERÁS

OPINIÓN

Después de haber visto en Netflix Mank, la película de David Fincher sobre el guionista de Ciudadano Kane, me queda la duda de si recomendarla. Cada vez que hablo de ella, hay un grupo de personas que me dicen que se han dormido. La peli es larga, en blanco y negro, y yo pertenezco a ese sector que la ha visto en dos tandas. Una parte, soporífera, en ese duermevela del sofá y otra mucho más despejada, centrada en todas las curiosidades de un filme que casi hay que prepararse una tesis para verlo. Pero si la peli merece la pena es por conocer, en la piel de Gary Oldman, al guionista que le dio el Oscar a Orson Welles y que lo encumbró para siempre en Hollywood. De Mank, de Herman Mankiewicz, interesa su talento, que es en realidad su tormento, e interesa su autodestrucción personal mientras crea una obra maestra. Su personalidad hiriente, sarcástica, lúcida y delirante por su alcoholismo le sirven a Fincher para dibujar el poder y la transformación de la industria de Hollywood en la que todos los nombres propios (desde el gran productor Irving, a Louis Mayer pasando por la actriz Marion Davis) cobran su verdadero papel en una trama en la que se entiende cómo nace Rosebud. La peli es muy pretenciosa, pero Gary Oldman le pone el broche de oro a una interpretación que le puede dar su segundo Oscar. Él sobresale y la figura de Mank interesa. Pero tal vez antes de comprobarlo, ya se lo digo, se duerman.