Se le puso ese nombre (recibo de la luz) cuando la electricidad (la energía eléctrica) se usaba exclusivamente para alimentar bombillas (lámparas de incandescencia) que daban luz a las viviendas. Hoy, la electricidad se usa en los hogares para que funcionen muchos aparatos (lavavajillas, lavadora, secadora, microondas, frigorífico, cocina, aparatos de música, televisor, etcétera) y también para que den luz las lámparas led (las incandescentes ya no se fabrican) e iluminen las estancias. Por lo tanto, habría que renombrar el recibo de la luz y llamarle recibo de la electricidad o de la energía eléctrica, porque en luz se consume muy poca energía.
En función del coste, las autoridades han dividido las 24 horas del día en: horas valle, llanas y punta. En las valle la electricidad cuesta menos y en las punta alcanza el máximo valor. En sábados y domingos todas las horas son valle. Si usted quiere aprovechar esta distribución para no gastar unos euros es probable que solo consiga ahorrar unos céntimos de euro. En La Voz (2-6) hay unos magníficos gráficos sobre el coste del funcionamiento de distintos electrodomésticos en los tres tramos. Como ejemplo, poner la lavadora cuesta 0,22 euros/hora en las valle, 0,30 en las llanas y 0,40 en las punta. Ahorraría 0,08 euros o 0,18 euros cada hora poniendo a funcionar sus electrodomésticos en las horas valle. Usted decide.