¿Una asignatura de digitalización?

Eva Díaz PROFESORA DE FILOSOFÍA Y PERIODISTA

OPINIÓN

ALBERTO LÓPEZ

01 jun 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Los alumnos de ESO tendrán una nueva asignatura el curso que viene: Digitalización. Según establece el real decreto publicado el pasado 29 de marzo en el BOE, la materia en cuestión tiene por objeto «el desarrollo de ciertas destrezas de naturaleza cognitiva, procedimental y a la vez actitudinal», y con ella se busca que los escolares desarrollen un «uso crítico, responsable y sostenible de la tecnología».

Me pregunto si realmente es necesaria una asignatura dirigida al desarrollo de competencias en el ámbito digital, pues todos sabemos, al menos los que tenemos hijos, que en este entorno se desenvuelven mucho mejor que los adultos y que, en muchos casos, llegan a superarnos en interés, habilidad, pasión y, por supuesto, adicción.

La pretensión de convertir los smartphones, smart tv, tabletas, videojuegos, redes sociales, etcétera, en objeto de estudio va a incrementar su obsesión, con el agravante de que se les estará otorgando una mayor relevancia social al elevarlos al ámbito académico.

¿No sería más provechoso que la escuela hiciese hincapié en habilidades imprescindibles para la formación de personas en vez de redundar en la omnipresente digitalización? Ejercitación de la memoria (atrofiada porque Google les recuerda todo); refuerzo de la escritura (la caligrafía y ortografía de los alumnos es desastrosa debido al uso de las pantallas táctiles); oratoria (tienen un lenguaje rudimentario, pobre e impreciso por el abuso de WhatsApp); incluso capacidad de diálogo y argumentación, por solo citar algunas materias que podrían enriquecer y mucho su formación como seres dotados de raciocinio.

Me atrevería a decir que los que planifican el currículo académico de nuestros adolescentes saben muy bien lo que hacen. No son ingenuos despistados ni mucho menos sabios equivocados, sino hábiles estrategas que quieren una sociedad formada por individuos evadidos, conformistas y acríticos. Buscan crear títeres, autómatas que solo respondan a estímulos digitales, para ellos poder gobernarlos sin cortapisas ni oposición.

Es preciso recordar que el progreso no es fruto de la tecnología, sino del conocimiento, y es en este donde debemos profundizar para que la sociedad mejore.

La tecnología es una herramienta —más sofisticada que el hacha de sílex, sí, pero herramienta al fin y al cabo— que hemos de utilizar con sentido común, moderación y buen juicio.