
La patria de las personas es su infancia, decía Rilke. Con esa certeza apretada entre los dientes, el programa El camino a casa, presentado por Albert Espinosa en La Sexta, extrae la varita mágica de la nostalgia y la inocencia perdida para acompañar por los paisajes de su niñez a personajes famosos que no tienen reparos en recordar de dónde proceden. Esta semana le tocó a Luis Tosar regresar a su colegio, a los pies de la Muralla de Lugo. Su emoción por recorrer de nuevo sus pasillos no parecía ser fruto de una buena interpretación.
Con una mochila amarilla a la espalda y una carpeta forrada con fotos de Michael Jackson, Kiss y Starsky y Hutch, se adentró en sus recuerdos, en las alegrías y en las pérdidas, con una sonrisa genuina. Se emocionó de verdad cuando se reencontró con el antiguo profesor de gimnasia y matemáticas que lo defendió ante el consejo escolar después de una trastada.
Él y sus amigos habían hecho una pintada con el nombre de su grupo de break dance, pero, al fin y al cabo, eran buenos chavales. Y tuvo que sacar el pañuelo para secarse las lágrimas cuando en el salón de actos apareció la profe de literatura que cambió su vida al detectar que su voz y sus aptitudes para leer en alto excedían lo común. Gracias a ellas ha llegado lejísimos, pero reconoció que nunca fue tan feliz como jugando en el recreo.