Sutilezas bélicas

José Francisco Sánchez Sánchez
Paco Sánchez EN LA CUERDA FLOJA

OPINIÓN

ATEF SAFADI | EFE

14 oct 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

He dedicado unas horas estos días a revisar el último siglo en Palestina: la sucesión de imperios y su desaparición, las guerras mundiales, las guerras civiles entre palestinos y contra Israel sin dejar de matarse entre ellos cada cierto tiempo. A medida que leía, iba simpatizando más con unos o con otros, aunque con algunos judíos y con algunos palestinos me resultaba imposible sintonizar. Entre los seres humanos, el mal y el bien raramente comparecen perfectamente definidos, contorneados. Mal y bien se mueven a menudo por fronteras borrosas, donde se necesitan tiempo y muy buen criterio para discernir. Por eso el personaje de la parábola de la cizaña prohíbe a su jornaleros que salgan a cortarla, porque fácilmente podrían dañar también el trigo. Le parece preferible segar ambos a la vez cuando llegue el momento y separarlos después. Pasa lo mismo con los hombres: no se les puede juzgar hasta después de muertos, porque una parte de esa fuerza que desea siempre el mal, según Goethe, termina siempre haciendo el bien.

Por eso dan mucha vergüenza ajena las discusiones a cara de perro y desde el prejuicio de una posición política que obligan al conmigo o contra ti, aunque los discutidores, personalmente, no tengan ni idea de lo que ocurrió en aquellas tierras. No se permiten hacer matices ni los aceptan: el matiz ahora significa cobardía. Quien matiza se convierte automáticamente en equidistante (me gustaría saber desde cuándo esta palabra se transmutó en insulto) o en negacionista (esta sí sé: viene del Holocausto).

Desterrados la sutileza y el matiz, que siempre se han considerado virtudes de inteligentes, lo razonable solo interesa si conviene hoy. Nada de límites.