Saludos nazis

Mariluz Ferreiro A MI BOLA

OPINIÓN

23 feb 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Quién iba a decirnos que en el año 2025 el saludo nazi y la esvástica iban a estar de moda entre los poderosos. A estas alturas de competición, como diría un locutor deportivo. Porque con un cuarto del siglo XXI ya en el retrovisor, quizás cabría suponer que, aunque quedara algún fanático de ese régimen repugnante, al menos ese personaje se vería obligado a venerar a sus monstruos en privado, a ponerles velas a sus demonios en petit comité. Era lógico dar por sentado que publicitar una devoción así condenaría de diversas formas a cualquier individuo, independientemente de su cargo, su fortuna o su pedigrí. Pero no. Lo miserable no solo parece salir gratis. Lo miserable cotiza al alza y da beneficios. Puede que con tantos avances, la humanidad haya completado un giro de 360 grados. Al final, tenemos más de peonza que de brújula. Y con el mareo, perdemos el norte de la Historia. Por eso personajes como Steve Bannon, uno de los ideólogos de la ultraderecha estadounidense, alzan el brazo en sus discursos como si fuera una travesura. Un triunfo en una apuesta de amiguetes. Un guiño a los suyos para que se sacudan complejos. La señal evidente de que están en la cima y pueden permitirse cruzar cualquier límite. Fronteras físicas y morales. Y, mientras, otros aplauden. Bastantes. Demasiados. Se ven ya en una nueva versión de El triunfo de la voluntad. Pero mejorada, con luz y color. Muchos de los palmeros son considerados simples mulas de carga por sus ídolos y habrían acabado en su día en un campo de exterminio. Pero ni en esa incoherencia reparan. Se ríen con esos saludos nazis que deberían ofender hasta al aire que cruzan.