La ELA: leyes sin fondos

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Jesús Diges | EFE

11 mar 2025 . Actualizado a las 12:19 h.

El Congreso de los Diputados impone. Como debe ser en una democracia que se precie. Allí se aprobó hace cuatro meses, con un aplauso generalizado y una satisfacción sin precedentes, la ley ELA. Uno de los supuestos avances que demandaban el colectivo de los enfermos de ELA y sus familiares. Mi compañero en La Voz, Iago Castro-Pérez, ha constatado, hablando con los afectados, que la ley y sus pretensiones son papel mojado. Es un clásico. Aprobar medidas legislativas como si no hubiese un mañana y que luego resulte imposible ponerlas en marcha por falta de fondos. El texto de esta ley decía expresamente en su disposición adicional cuarta que «los derechos, prestaciones y recursos de carácter social derivados de la presente ley serán financiados». Además, tal y como recogió Iago Castro-Pérez en su información en La Voz, la norma aseguraba que se comenzaría a trabajar en sus medidas a partir del día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Desde el 1 de noviembre del 2024. Nada de eso ha sucedido. Solo una reunión de seguimiento en la que se presentó un borrador del plan de aplicación con unos plazos que las organizaciones de ELA consideraron que no eran plazos concretos ni razonables.

Ayer sabíamos que una de las caras más visibles de los enfermos de ELA, el exjugador y exentrenador Unzué, tenía que dejar de ejercer su trabajo como comentarista ante el avance imparable de la enfermedad. Todos los testimonios de los que padecen ELA dejan bien claro que el tiempo para ellos apenas existe. Mañana es lejísimos. No viven al día. Viven al minuto, al segundo. Los estragos del mal que padecen les van dejando sin salud a una velocidad que no es compatible con el nulo avance de una ley que se está quedando en otra tomadura de pelo. ¿Para qué aprobar leyes y prometer derechos como el de la dependencia si luego nunca llegan a los afectados? Sabemos que la política tiene una parte de juego, de esgrima de palabras, pero nunca debería afectar a quienes más lo necesitan. Si todos los partidos estuvieron de acuerdo en que la ELA era una causa justa y urgente, es incomprensible que a los cuatro meses ya haya caído en el limbo.

Ahora que solo se habla de gasto en defensa, es el momento de recordar que los enfermos de ELA siguen olvidados, como los pacientes de otras muchas enfermedades que aguardan por su derecho a la ayuda de la dependencia. El Gobierno subraya siempre su sensibilidad social. No hay asunto más social que alguien que sabe que su esperanza de salud no va a dejar de quebrarse sin remedio. No jueguen por favor con esos colectivos. Los gobernantes deberían tomarse la misma celeridad en poner en marcha estas leyes con la facilidad con la que viajan a Suiza para reunirse con Puigdemont para conseguir un bonus track en su período en la Moncloa. Escuchen a este afectado con ELA: «No podemos afrontar los costes. La eutanasia para nosotros no es una decisión libre, es una obligación». Terrible. La aplicación de todo lo subrayado en la ley es una prioridad insoslayable.