
Justicia en Galicia: ¿va a tomar medidas frente a los okupas?
Los propietarios de viviendas frente a los okupas, los inquiokupas y la nueva modalidad de turiokupas no solo están abandonados por la Administración a la que pagan sus impuestos, sino que están ninguneados por los juzgados y los tribunales. Su lucha para recuperar lo que es suyo es heroica, solo alguien con madera de héroe se gasta sus ahorros en contratar un abogado para defender su caso de okupación en los juzgados a sabiendas de que la legislación protege al delincuente, aun con sentencia favorable; que la Policía y la Guardia Civil no van a actuar aunque sea flagrante, y que los juzgados, aun en el supuesto de que no otorguen credibilidad al okupa, no adoptan medidas cautelares de desalojo y continuamente remiten al ciudadano a iniciar un proceso civil interminable, cuando ya existe uno en el que puede resolverse al menos la cuestión mas urgente: la devolución del inmueble al que aparenta ser su propietario, frente a quien no lo es.
Además de héroes, esos ciudadanos demuestran otra característica: tienen mas paciencia que el santo Job y son ciudadanos respetuosos con la ley; solo así puede entenderse que durante los años de lucha judicial todos los meses se vean obligados a pagar la luz, el agua, el gas, la basura y el alcantarillado a sus okupantes, y en general cumpla con esta obligación incluso quien apenas dispone de capacidad económica para atender sus propios recibos. La cuestión es que esto por fin ha sido desmontado, por la Audiencia Provincial de Barcelona: no existe ninguna obligación y no hacerlo no es delito de coacciones. La decisión, tomada el pasado viernes 7 de marzo, al amparo de lo previsto en los artículos 264 de la Ley Orgánica del Poder Judicial y 57.1 c) del Reglamento 1/2000, de los Órganos de Gobierno de Tribunales, deja claro que: «En caso de que el titular de una finca (en régimen de propiedad o cualquier otro título que habilite su uso), ocupada o que ha sido objeto de allanamiento de morada, no mantenga el alta de los suministros o el abono de los mismos, no será constitutivo de un delito de coacciones».
¿Para cuándo las audiencias provinciales de Galicia van a tomar medidas para proteger la propiedad y a los propietarios frente esta lacra y abuso social que impera con la conformidad expresa o tácita de las administraciones? Myriam Gómez Andrés.
¿Es España una autocracia?
Creo que fue Mark Twain quien aseguró que «es más fácil engañar a la gente que convencerlos de que han sido engañados». Que nuestro presidente quiera aumentar el gasto en defensa sin que la decisión pase por el Parlamento no sé si es legal, pero sí sé que no es legítimo. Decir que nuestro presidente fue elegido democráticamente es cierto, pero también lo es que no ganó las elecciones. Que otro partido que no llegó a los 400.000 votos decida el futuro de los españoles no puede ser legítimo. Que se retuerzan las leyes lo necesario para que delincuentes confesos no entren en la cárcel no es propio de una «democracia plena», aunque lo diga The Economist. Amadeo Alfonso García. Viana do Bolo.
8-M: reflexionar e actuar
O 8 de marzo non só e unha data no calendario, senón unha oportunidade para reflexionar sobre os avances logrados en materia de igualdade de xénero e, sobre todo, para recoñecer os desafíos que aínda persisten. Aínda que temos feito avances en ámbitos como a educación, o emprego e a participación política, aínda queda moito camiño por percorrer. As mulleres galegas, especialmente no ámbito rural, enfrontan moitas dificultades, como a falta de oportunidades laborais, a brecha salarial e a conciliación da vida familiar e profesional. Pero, sobre todo, a violencia de xénero segue sendo unha lacra que require dunha resposta firme e coordinada por parte de toda a sociedade. Necesitamos políticas públicas que fomenten a igualdade real, empresas que aposten pola diversidade e unha sociedade que eduque en valores de respecto e equidade desde a infancia. As mulleres galegas demostraron, ao longo da historia, a súa capacidade para liderar, innovar e transformar. David Estévez. Sanxenxo.