El negocio del billón: robots de compañía

Javier Armesto Andrés
Javier Armesto CRÓNICAS DEL GRAFENO

OPINIÓN

El robot de compañía LilMilo, de Ecovacs, ofrece «afecto e inteligencia emocional».
El robot de compañía LilMilo, de Ecovacs, ofrece «afecto e inteligencia emocional». ECOVACS

Hace pocos meses estuve en un evento de presentación de Ecovacs una de esas marcas chinas que están inundando el mercado europeo y mundial de robots aspiradores y friegasuelos, cortacésped, limpiacristales... Junto a los nuevos modelos de estos dispositivos ocupaba un lugar destacado un adorable perro de peluche que a priori no tenía nada que ver con ninguna de esas engorrosas tareas domésticas que la tecnología se está encargando de que caigan en el olvido. Bautizado como LilMilo, este can —el único bicho que yo tendría en mi casa, por cuestiones higiénicas y porque no me gusta ver animales encerrados entre cuatro paredes— supone la entrada de la compañía en un pujante nicho de mercado: los robots de compañía. Un negocio que, según Forbes, se estima que generará más de 2,5 billones de dólares en las próximas dos décadas.

LilMilo es un robot compañero, que combina percepción multisensorial con comportamientos expresivos similares a los de un perro. «Introduce una nueva forma de compañía digital, basada en interacción, afecto e inteligencia emocional», explican desde Ecovacs. Bajo su suave pelaje de felpa se oculta una red de sensores táctiles que le permiten responder al contacto. Los micrófonos captan las señales de voz, mientras que una cámara montada en su nariz detecta el movimiento y reconoce a las personas. Sus ojos de cristal líquido hacen algo más que expresar emociones: también siguen las líneas de visión, añadiendo una capa de realismo a sus respuestas. Por supuesto, puede mover la cabeza, el cuello y la cola, además de ladrar, y su cuerpo emite calor, lo que añade una sensación más física y natural. El robot se carga mediante USB-C o de forma inalámbrica, en una base con forma de cama para perros.

No estará solo. Colin Angle, el antiguo CEO de iRobot (el fabricante de la Roomba) ha fundado Familiar Machines & Magic y acaba de alumbrar su primera creación: un cuadrúpedo indeterminado (parece un cruce de oso y gato) con «23 grados de libertad», sensible al tacto y que funciona con la plataforma Jetson Orin de Nvidia, con hasta 40 TOPS (trillones de operaciones por segundo) de rendimiento de IA . Está diseñado para darnos la bienvenida al llegar a casa —como los juguetes del diseñador genético J. F. Sebastian en Blade Runner—, seguirnos a la cocina, o darnos un codazo cuando note que llevamos 45 minutos tirados en el sofá haciendo scroll en Instagram.