Golpe al corazón del PSOE

Fernando Hidalgo Urizar
Fernando Hidalgo EL DERBI

OPINIÓN

Agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía salen de la sede de la oficina de Zapatero.
Agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía salen de la sede de la oficina de Zapatero. Matias Chiofalo | EUROPAPRESS

Zapatero pasó a la historia con un legado de derechos sociales que es considerado como un orgullo entre las filas socialistas. Convirtió a España en uno de los primeros países en legalizar las bodas entre homosexuales. En el 2006 sacó adelante la Ley de Dependencia que, aunque coja de financiación, fue un gran avance, tanto para la derecha como para la izquierda. Con la Ley de Identidad de Género (2007) permitió el cambio de nombre y sexo en el Registro Civil sin necesidad de someterse a cirugías de reasignación. También lleva su firma la Ley de Memoria Histórica, la ampliación de la Ley del Aborto o la Ley Integral contra la Violencia de Género. Formó gobiernos paritarios, siendo el primer ejecutivo de España con igual número de hombres y mujeres. En definitiva, políticamente Zapatero puso varias picas en Flandes que a día de hoy son orgullo de la izquierda y de las cuales se beneficia también la derecha. Pero el expresidente no pasó a ser un jarrón chino cuando se fue de la Moncloa. Precisamente, con la llegada de Pedro Sánchez, se convirtió en una especie de hombre para todo que le ayudó decisivamente en las elecciones del 2023 y le hizo labores de fontanero en negociaciones fundamentales. Para el recuerdo queda su mitin de Lugo que supuso un espaldarazo hacia un resultado electoral tan favorable como inesperado.

Zapatero es un ídolo de los adoradores de la cultura woke y acabó convirtiéndose en una especie de gurú cada día más escorado a la izquierda, pero que representaba todos los valores que tanto enorgullecen a los socialistas. Además, pasaba por ser el único presidente español sin ministros de su Gobierno imputados por corrupción. Rodríguez Zapatero siempre cultivó su imagen de hombre honesto y solidario, irreductible a los cantos de sirena de los grandes negocios.

Todo eso se acaba de ir por el desagüe de la Audiencia Nacional. El juez José Luis Calama, a quien no se conoce filias ni fobias en cuanto a colores políticos, apunta con claridad en su auto a una persona corrupta, vértice de una trama en la que se cuecen tejemanejes a cambio de mordidas. El golpe al corazón del socialismo es enorme. Y el golpe a España en general, que si ya vivía polarizada a partir de hoy multiplicará exponencialmente la tensión política y social.

Ayer, todas las huestes socialistas salieron en tromba a defender a su expresidente. Y para hacerlo, algunos pusieron en cuestionamiento la labor del juez. Mientras, el PP está yendo a la yugular del PSOE, ebrio de alegría por una pieza de caza mayor, probablemente casi tan codiciada como la del propio Pedro Sánchez.

Lo cierto es que el clima es irrespirable y una vez más habría que valorar la opción de convocar unas elecciones generales que pongan negro sobre blanco cuál es el escenario. La resiliencia de Sánchez no hace más que emponzoñar la vida política de este país y desacreditar las instituciones. El tiempo dirá si Zapatero es declarado culpable o no, pero el auto judicial que ahora mismo pesa sobre él no es ninguna pequeñez. ¿Es un chorizo el hombre que enorgulleció a media España?