La pesadilla de los ganaderos

C.A. RIBADAVIA

OURENSE

SANTI M. AMIL

El dueño de una explotación de Avión perdió ayer su ganado tras sacrificar a 63 reses en cuatro años por culpa de la brucelosis Senén Morgade, ganadero de la parroquia de Couso, en Avión, vio ayer cómo se le retiraban las 16 vacas que le quedaban después de que en años la brucelosis acabara con sus 63 reses. Funcionarios de Política Agroalimentaria se presentaron ayer en su explotación para retirar las reses que fueron transportadas hasta el matadero de Bouza en Vilamarín. Ahora, el ganadero tendrá que esperar dos meses, el plazo que exige la Xunta, para sanear de nuevo su explotación y comprar nuevas cabezas. Primero fue la resignación, luego la rabia y finalmente el cansancio tras comprobar que sus reses se iban sacrificando, lo que motivó que decidiera cerrar una puerta y pensar en construir su futuro de nuevo en pocos meses. Su temor siguen siendo las reses salvajes en que causan el contagio de sus vacas y por eso denuncia la falta de colaboración y control de estos animales por la administración.

01 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Alrededor de las once de la mañana de ayer dos veterinarios de la Xunta se aproximaron hasta la explotación de Senén Morgade para marcar las reses antes de ser enviadas al matadero. Horas antes el ganadero, junto a varios vecinos, esperaba a las puertas de la explotación la llegada de los funcionarios comentando la situación que se vive en el concello por culpa de las reses salvajes. «El sempre controlaba as vacas», comentaba algún vecino mientras asegura que los que infringen las leyes sanitarias, «que todos sabemos quen son», siguen evitando y eludiendo los controles. El ganadero, que aseguró que volverá a comprar vacas, apuntó ayer que la situación que vive desde hace varios años en su explotación es debida a la gran cantidad de reses bravas y sin controles de sanidad que existen en los montes del concello. Una situación denunciada por Senén Morgade en varias ocasiones sin que desde la Administración se haya, por el momento, tomado ninguna medida. «Levo moitos anos sufrindo, e o único que quero é que saquen esas reses sen controles de aquí», por lo que no descarta mantener en breve una conversación con el delegado de Agricultura para intentar encontrar soluciones. Pasada una hora llegan los veterinarios y Senén Morgade comienza con la recogida y retirada de reses hacia los camiones que las enviarán al matadero. «Todas teñen o seu nome e a verdade é que me da bastante pena porque eu disfruto con elas», comentaba mientras, palo en mano, comenzaba la captura y conducción de reses. En el 2000, el Concello de Avión emitió un bando en el que exigía a los propietarios de reses salvajes que las recogieran en un plazo de 30 días, tras el cual se sacrificaría a las reses que no se pudieran retirar en el mismo lugar en el que se encontrasen. Advertencia que no se llevó a cabo y que acabó con el sueño de un ganadero.