El abandono de Santa Comba

JESÚS MANUEL GARCÍA OURENSE

OURENSE

MIGUEL VILLAR

El monumento presenta deficiencias a pesar de la restauración antihumedades que se le hizo en el 2000 La belleza y proporción armoniosa de la iglesia prerrománica de Santa Comba de Bande, declarada monumento nacional en 1931 y una de las construcciones visigodas más citadas en la documentación histórica, contrasta con el olvido a que parece verse sometida por la autoridad cultural gallega. Esto se traduce en inseguridad, humedades y goteras, -a pesar de la restauración de cubiertas hace dos años- y la inoperancia de la iluminación artística. El templo sobrevive gracias al celo de los vecinos.

07 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La señalización del lugar es confusa. Junto a la N-540 un indicador con pintada deja al turista en un cruce de dos pistas. A unos metros, junto a la pista correcta, queda el poste de un letrero inexistente. Al llegar a la iglesia, se halla abierta desde primera hora de la mañana a última de la tarde. La abre María Isabel, que no trabaja allí, por tanto, no puede estar a todas horas. Su teléfono figura sobre la puerta principal y en una cesta sobre el altar, junto a unas monedas para mantener el monumento. Al atravesar el pórtico la humedad aflora notablemente en el suelo y las goteras son evidentes en el primer cuerpo cuya cubierta exterior es de piedra. En el resto del templo sigue habiendo humedad, a pesar de que una reciente restauración dejó al edificio rodeado de una zanja antihumedades y tejas nuevas. Todas las puertas están abiertas. Como Isabel no vive de esto, cualquiera puede entrar y hacer lo que quiera en tan noble espacio. Isabel atiende cuando la llaman para «explicarlles o que saiba e veño encantada», pero tiene otras ocupaciones en su casa. Las pinturas del ábside se están perdiendo. Sobreviven de milagro. Algunas capas están levantadas. Hace unos días alguien entró en el templo, desmontó la cerradura de la puerta principal, que estaba abierta y reventó la de la puerta de la sacristía. No hubo robo pero el autor se contentó con dañar la iluminación artística interior, que ya no funciona. La externa tampoco y no hay señal de que ésta se subsane.