El precio de las flores varía en casi el doble dependiendo de la localidad en donde se compren Miles de ourensanos llenarán hoy los cementerios de toda la provincia
31 oct 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Hoy es uno de esos días en los que las calles ourensanas tiene una impronta especial. En familia, con amigos, o en solitario los ourensanos salen de sus casas hacia los cementerios para llevar flores a los allegados que han fallecido. Hoy es el día de Todos los Santos y mañana de los Difuntos El día primero de noviembre es especial. Aunque sigue siendo una tradición básicamente de personas mayores, éstas no creen que por el momento se vaya a perder una de las tradiciones religiosas de más arraigo y en el que la gente más participa de todo el año. Y de igual forma, las floristerías tiene todo preparado antes de la cita ya que son muchas las personas que acuden a los cementerios durante los días anteriores para evitar aglomeraciones. Desde primera hora de la mañana está todo preparado en el cementerio para que comience el ritual de limpieza de lápidas, colocación de flores y palabras y pensamientos puestos en las personas que ya no nos acompañan. El día de Todos los Santos y los Difuntos siguen siendo una cita muy especial y de esa manera se vive en toda la provincia, no únicamente hoy y mañana sino desde hace una semana. Todos creen que la tradición nunca se perderá. María Calviño: «Para mi es una época muy triste, porque vengo a ver a mi marido que se murió hace poco tiempo. La tradición de venir aquí creo que nunca se llegará a perder porque es muy antigua y lo llevamos haciendo durante muchísimos años, además lo hacemos con muchísimo cariño, yo por lo menos y eso debe ser lo más importante. Tampoco creo que la juventud vaya a perder la tradición de traer flores». Tito Gómez : «Es muy señalado sobre todo porque te acuerdas de todos tus seres queridos. Solemos venir unas horitas al cementerio. Yo creo que esta tradición nunca se llegará a perder porque por estas fechas venimos todo el mundo, todas las familias. Hay juventud que a lo mejor pasa de venir pero para los mayores como yo es una tradición que es muy difícil de olvidar y que seguramente nunca olvidaremos».