Mano dura contra el cotillón

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Nóvoa OURENSE

OURENSE

XABIER NOVO

Los empresarios piden a las autoridades que controlen las fiestas sin permiso que se celebran cada año -y éste no será una excepción- en toda la provincia

13 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Empieza la pesadilla. Mis amigos y mis amigas (que, no nos engañemos, son las que ponen más pegas) ya han empezado a hacer planes para la última noche del año. Horror. Eso significa, dejando al margen las cuestiones relativas al vestido y los zapatos, que el principal tema de conversación, por lo que queda de 2002, será el cotillón y todo lo que le rodea: a qué local vamos, cuánto estamos dispuestos a pagar por la entrada, si nos tomamos la primera en los vinos, si sacamos coche... En fin, una tortura, por mucho que la sarna con gusto no pique. Pero los ourensanos que se entregarán al ocio desenfrendado en fin de año no son los únicos que han empezado a maquinar. La Federación de Empresarios de Hostelería ya ha transmitido a las autoridades provinciales su preocupación ante la celebración de fiestas de nochevieja en locales ilegales, «no suficientemente habilitados y que no reúnen los requisitos exigidos por las corporaciones locales para obtener las correspondientes licencias». Requisitos, matizan, relativos a «la seguridad y la salubridad necesarias y exigidas por la normativa vigente». Para los empresarios, este tipo de fiestas (bailes o espectáculos) dan lugar a una competencia desleal hacia ellos, que sí están legalmente establecidos. Apuestan por la prevención y piden a las autoridades competentes que se eviten estas celebraciones irregulares con las que, por cierto y según dicen, no son efectivas las sanciones posteriores, ya que la insolvencia acaba derivando en el no cobro. Pero este no es el único motivo por el que exigen mayor control y «esfuerzos de vigilancia». También aluden a las «posibles incidencias y alteraciones que puedan existir, que de ser violentas podrían tener graves consecuencias para los asistentes a estas celebraciones, que después todos lamentaríamos». No les falta razón a los hosteleros. No estorba una llamada al sentidiño para aquellos que recurran a soluciones alternativas para dar la bienvenida al 2003, sea haciendo caja o celebrándolo entre colegas. Pero también es cierto que uno no empieza demasiado bien el año desembolsando euros y euros (indecente el coste de algunas entradas), batallando para llegar a la barra del local (legal, muy legal, pero lleno hasta la bandera), perdiendo el abrigo... En resumen, que la responsabilidad también es cosa de los hosteleros y que, por mucha licencia que se tenga, los precios abusivos cantan. Normal que algunos prefieran José Luis Moreno. La leche.