En directo | La repercusión de la muerte del Pontífice El diálogo de las campanas y el rumor de las oraciones en las iglesias pusieron la banda sonora local al día en el que el mundo despidió al Papa
03 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?l domingo en el que el mundo se despidió de Karol Wojtyla se vivió también de forma especial en Ourense. Sin la intensidad que conmocionó a otro puntos de planeta, pero de forma sentida. Las banderas bajaron la cabeza, las campanas cantaron y se susurraron oraciones a lo largo de todo el día. Ya en la noche del sábado, minutos después del anuncio de la muerte del Papa, algunos ourensanos quisieron acompañar al Pontífice encendiendo velas en sus balcones y ventanas. Un rosario de pequeñas luces que fue su forma de recordarlo pero sobre todo de acompañarlo. Un libro de condolencias recogió, en el Obispado, el sentir de los católicos ourensanos. Allí quedarán, ya para el recuerdo, las dedicatorias: «Al Papa de los jóvenes», «Al Papa bueno», «Al luchador», «Por todas las cosas buenas que hiciste», «A un ser entrañable, semblanza del Señor»... Así dibujaban a una figura histórica quienes hicieron parada en el palacio episcopal. Condolencias Una imagen del Pontífice presidía lo que se convirtió en una improvisada zona de culto completada con un crucifijo. Su foto también miraba a los fieles desde el altar de la catedral, donde se celebró una vigila multitudinaria a partir de las nueve, con un guiño íntimo al Papa: la virgen negra de Czestochowa, patrona de Polonia y debilidad de Wojtyla, también estaba representada. Los asistentes deshojaron un rosario, uno de los millones que ayer se rezaron en todo el mundo en su recuerdo. En todas las iglesias de la provincia se oró por el Papa, en las distintas y sucesivas misas celebradas a lo largo del día. Muchos templos permanecieron abiertos a los fieles más allá de sus horarios habituales: se notó un flujo espontáneo de personas que entraban en las iglesias a dar su último adiós, aunque fuera a distancia. Los campos de fútbol, lugares donde se presta cada domingo otra clase de culto, también se convirtieron en escenarios de condolencia. Se guardaron minutos del silencio, como el que se vivió en O Couto, donde jugaba el Ourense. Algo similar ocurrió en el auditorio municipal de Ourense, antes de que José Carreras empezará a cantar. Unos segundos contenidos de silencio que no compartió Manuel Fraga. El presidente de la Xunta decidió suspender su agenda vespertina y cancelar su asistencia a este primer concierto en un día que, para muchos ourensanos, no era apto para celebraciones.