CANTONES | O |
29 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.HAY que ver cómo es el tiempo. Bueno, el clima. Rezábamos hace pocos meses para que lloviera. Pedíamos, casi por favor, a quien tuviera que ser, que lloviera. Sufríamos al pensar en cómo pasaríamos este verano si los embalses siguiera medio secos. En fin, pedíamos, pedíamos y pedíamos. Y llegó. Y ahora rezamos, rezamos y rezamos para que no se estropee el fin de semana. Suplicamos y hasta nos arrodillamos para que agosto comience con sol. Lloramos cuando comprobamos que la lluvia ha deslucido un acto -véase los programados al aire libre por el Concello de Ourense o la inauguración de la feria del vino de Valdeorras- y nos quejamos cuando nos sorprende el gran chaparrón en plena calle, con sandalias y sin paraguas. En fin que esto de la meteorología nos puede estropear o agradar un día, pero puede ayudar o no a que la vida de los que se quedan, de los que a lo mejor sufren las carencias del preciado elemento líquido. Nunca llueve a gusto de todos dicen. Pero que llueva, aunque sea en agosto, aunque estemos de vacaciones y aunque llevemos sandalias.