La secuela positiva de la emigración

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Crónica | Vilariño de Lama Má celebró una fiesta de hermanamiento con Éibar La música, el baile y el intercambio de regalos escenificaron cómo será en el futuro la relación entre dos pueblos unidos por las necesidades del pasado

19 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?n Vilariño de Lama Má ayer se hablaba tanto euskera como gallego, y en ocasiones, las dos cosas mezcladas. Pero esta circunstancia no es nueva, sino habitual cada verano, cuando los emigrantes se unen a los treinta vecinos que residen habitualmente en este pequeño pueblo del municipio de Baños de Molgas. Lo que sí era novedoso en este pequeño rincón de la geografía ourensana era el ambiente festivo, la presencia de los medios de comunicación y el desembarco de políticos. Todo por «culpa» de la asociación cultural Picouto que quiso celebrar una xuntanza para dejar bien patente que ellos están muy orgullosos de su pasado como emigrantes y también de la mezcla social y cultural que su regreso y la presencia de la segunda generación -nacida fuera- ha generado en la localidad. El colectivo cultural consiguió su objetivo y en el aire quedaron los sones de la gaita mezclados con el del chistu y el tamboril que sonó para que una joven de Éibar pudiese bailar el aurresku ante las autoridades. También el olor a churrasco -la gastronomía es algo de lo que presumen por igual vascos y gallegos- y la promesa de continuar en el futuro con esta xuntanza, bien en tierras ourensanas, bien en las vascas. Las autoridades invitadas dieron solemnidad al acto con sus discursos y el intercambio de regalos. Y todos, desde el director xeral de Emigración, Manuel Rodríguez, al presidente del Inorde, José Manuel Freire, pasando por el el alcalde de Baños de Molgas, Eladio Mangana, el teniente alcalde de Éibar, Benjamín Atutxa y la concejala de ese municipio Carmen Retenaga, hablaron en positivo de lo que supuso para ambos pueblos la emigración de los gallegos. Nadie prometió un hermanamiento oficial, quizá porque todos vieron claramente que no era el momento de capitalizar una fiesta de acercamiento espontáneo, y surgida de los propios protagonistas de la historia: los vecinos, sea cual sea su lugar de nacimiento.