CANTONES | O |
01 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.TODAVÍA no salgo del asombro. Fusiles de asalto, pistolas, escopetas, rifles, carabinas y lanzagranadas. Y todo eso cerca, muy cerca de nosotros y en manos de personas que deberían, en teoría, estar preocupados por otras cosas. Sabemos lo que dan de si las pensiones, pero aún así la forma de conseguir una paga extra parece, desmesurada. Nunca más veré a la tercera edad con ojos cándidos, nunca más les ayudaré a cruzar una calle sin peligro. Creo que nunca más me enfadaré con ellos cuando de forma disimulada se me cuelen en el supermercado, en el autobús o en cualquier otros lugar en donde se forme una cola. Les tengo más respeto desde que sé que un bastón puede ocultar un arma, desde que les veo correr para encararse contra los periodistas momentos antes de entrar al juzgado, incluso cuando la Guardia Civil los lleva. Lo de Verín, además de ser un delito, es propio de una película de Almodóvar. Ya estoy viendo a Chus Lampreave a Alfredo Landa y a José Luis López Vázquez en los papeles principales como cabecillas de una red de tráfico ilegal de armas. Me imagino la escena. Los tres alrededor de una mesa, contando el dinero y limpiando las armas. Y después hablan de la juventud. Creo que va siendo hora de que la sociedad se preocupe más por los mayores, que invierta en campañas de concienciación contra la delincuencia en la tercera edad, que programen actividades alternativas de ocio o que, en definitiva, hagan todo lo posible para que no se convierta (alguno con más de 80 años) en verdaderos traficantes de armas. Abuelitos indefensos que juegan con pistolas de verdad. Es el mundo al revés, pero debemos de acostumbrarnos, porque vienen con mucha fuerza. Mientras alguno de ellos siga cobrando una miseria después de trabajar durante todo su vida de forma honrada, habrá quien necesite un sobresueldo. No salgo del asombro.