Han sido durante diez días un motivo más para que los vecinos de la provincia salieran a la calle. Han acercado a lugares remotos países de los cinco continentes. En definitiva, han supuesto y bálsamo de diversión y fiesta contra el calor de los pasados días y de las, a veces demasiado notables, faltas de programaciones culturales en algunos de los rincones ourensanos. Las Xornadas de Folclore llegaron a su fin y lo hicieron mejor de como lo empezaron -si es que se puede- con un desfile por el Paseo de la capital ourensana (que les acogió durante estos día) y con un posterior espectáculo en la plaza Maior, kilómetro cero de la capital.
Daguestán, Filipinas, Argentina, India, China, Sudáfrica, Rumanía, Armenia, México, Taiwán e incluso la hasta ahora casi desconocida en nuestra provincia, República de Mari El se acercaron de la mano de sus tradiciones y de sus culturas a Ourense. Bande, Manzaneda, Allariz, Maceda, O Barco, O Carballiño, Celanova, Entrimo, Ribadavia, A Rúa, Verín, Trives, Xinzo, Castro Caldelas, Viana e incluso las limítrofes Monforte y Chaves en Portugal disfrutaron de sus danzas, auténticos espectáculos de nivel, ya que muchas de estas compañías son referentes de allí de donde vienen.
La edición vigésimo se despidió con un espectáculo lleno de colorido, tanto en los propios trajes regionales como en sus formas. Las personas que a esa hora disfrutaban de un paseo por la zona no dejaron de impresionarse ante la estampa e incluso en algún momento se unieron a la fiesta. La comitiva -grupos y viandantes- llegaron a la plaza Maior en donde les esperaban los incondicionales de este tipo de espectáculos, turistas y vecinos. El adiós es un hasta luego, en este caso. Las Xornadas regresarán ya en el 2010.