Su ausencia fue destacada. Porque a Julio Fernández Gayoso, presidente de Caixanova, le gustaba venir a presentar en Ourense la programación cultural semestre tras semestre. Era la hora de hacer balances -positivos, claro- y de hablar de la «niña bonita» de la entidad financiera: su Obra Social. Fernández Gayoso se encargaba no solo de dar datos concretos, precisos y sin «chuletas», sino que él mismo explicaba la programación cultural, acto a acto, dando cuenta no solo de conocer de lo que hablaba sino de sentirse orgulloso de ello. Ourense siempre por bandera. Han sido demasiados años para que ahora, en el día de ayer, su ausencia en la presentación semestral de los actos culturales, no sea destacada.
Algo está cambiando en Caixanova, por lo menos en Ourense, cuando justo en el momento en el que se habla de fusiones de cajas, a Ourense se le da la espalda. Porque no hubo ni excusas. Ni palabras por parte del presidente asegurando «sentirse muy triste por no poder acudir a esta cita», etcétera.
Por no haber, ni hubo la tradicional firma, en la que de manera cordial ambas instituciones -Concello de Ourense y Caixanova- se dan la mano y sonríen para las «cámaras» para que todos los ourensanos sepan que mientras ambas instituciones se lleven bien, corren tiempos felices para la cultura en la ciudad.
En su lugar -en el de Fernández Gayoso- acudieron Guillermo Brea, director de la Obra Social de Caixanova y María Pereira, directora de programación, que se afanaron en suplir una ausencia demasiado evidente para todos los presentes. Desde la lejanía, Amadeo Fernández, director de relaciones institucionales de Caixanova en Ourense, oteaba la situación y ni siquiera quiso salir en la foto. Se mantuvo, como se dice, en un discreto segundo plano. ¿Es la ausencia de Fernández Gayoso un desprecio a Ourense? ¿A sus instituciones? ¿O simplemente es que ya no se le espera?