Cuatro pasarelas cruzan el Arenteiro

C. Paradela

OURENSE

El paseo fluvial de O Carballiño cuenta con un recorrido perimetral de casi cinco kilómetros incorporando el río al casco urbano como lugar de encuentro y ocio

25 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La distancia de cuatro kilómetros y ochocientos metros de que une Ponte Veiga y la piscifactoría de O Carballiño marca el circuito perimetral del paseo fluvial del Arenteiro, que cumple los objetivos marcados por el grupo de gobierno de poner en valor al río y volverlo hacia el casco urbano y los visitantes, más durante los primeros días de la primavera en los que la ciudadanía se ha lanzado a disfrutar del buen tiempo y del ejercicio sano.

Un proyecto que se dio por concluido esta misma semana con la recepción oficial de la cuarta pasarela que comunica ambas orillas del río en las proximidades de la presa de la piscifactoría y que se inició de forma simultánea a la construcción del último sendero de 300 metros de longitud, uniendo el tramo entre el puente de Toscaña y la antigua depuradora, por la margen derecha del río. La estructura está realizada en madera en su mayor parte y da por cerrado y completado el circuito fluvial. Esta pasarela se une a las ya existentes a la altura de los establecimientos hosteleros que se encuentran en una de las entradas de la villa, en la N-541, aunque con acceso posterior al parque municipal para sus clientes, el restaurante O Xardín y la Isis Pharia, donde habitualmente se podía disfrutar de la presencia de patos y ocas en la parte posterior. Fueron las primeras que se hicieron en el río Arenteiro a su paso por la villa, son las más cortas en distancia y, hoy en día, siguen siendo de las más transitadas, al ser las más próximas al pulmón verde de la villa, el parque municipal. Son idóneas también para los amantes de las dos ruedas, ya que cerca de ellas se accede con facilidad al nuevo carril bici, realizado con cargo a los fondos del Plan E, y también a los pescadores por su proximidad a la infraestructura de madera hecha para la realización de la pesca sin barreras por parte de las personas que sufren alguna discapacidad, aunque también es utilizada por otros pescadores por la comodidad que representa a la hora de acceder al río. A la altura de las instalaciones del Centro Comarcal se encuentra la última de las pasarelas, en este caso metálica de color blanco impoluto y dando más servicio a los vecinos que habitan en la N-541 o enfrente ya del otro lado del río. Es muy utilizada por los deportistas, los amantes de los paseos y la vida sana y las personas que acuden habitualmente al Cornuval a buscar agua a la fuente y, por supuesto pro los pescadores. La ejecución de este proyecto tuvo una inversión de casi 3.500.000 millones de euros, aportados tanto por la Confederación Hidrográfica Miño-Sil como por la Consellería de Medio Ambiente durante el Gobierno bipartito en la Xunta. Incluyó además obras de saneamiento integral, realizadas por la empresa Extraco, con un coste total de 1,5 millones de euros que incluyó la reposición de los colectores y la nueva depuradora.