Aesta ourensana «socialburocracia» de señoritos vividores o, como escribía Celso Emilio, «gandules esquerdistas de dereitas», le acaba de salir un resistente. Puntualizo, 4.529 vecinos que no están resentidos ni cabreados, están hasta el gorro de ver que esta provincia ya no está detenida en el tiempo, se está diluyendo en la nada. Cuando era niño a los que vivían del sudor ajeno les llamábamos chupós. Eran un 5 % de la población. Ahora son un 25 % y, amén de chupar, mangonean, hacen listas electorales, distribuyen a su conveniencia dinero ajeno (¿les suena lo de Lugo?) y se perpetúan montando falsas oposiciones para colocar a sus chuponcitos en cargos a heredar. Contra esto se acaba de enfrentar un ourensano con nombre de Gran Capitán y lo hizo con las plusvalías de vender una guitarra o un clarinete. Yo no sé si Gonzalo Pérez Jácome va a ir de kamikaze o de José Tomás. Le sugeriría lo segundo, pero que haga lo que le dé la gana que tiene todo el derecho y la admiración de mucha gente. Pero, caciquiño que es uno, le pediría dos favores: A ver si encuentra papeles que justifiquen que la recogida de basuras en Ourense nos cueste 1.375.000 pesetas diarias más que antes todos los días del año; y la segunda, si puede, con dinero de todos, hacer un estudio al personal del ayuntamiento para saber, entre los dignísimos funcionarios, quiénes y cuántos zánganos enquistados pululan por el Concello, de qué viven y a qué se dedican. Como los toreros de postín, no aliñes; entra en corto y por derecho. ¡Te sacaremos a hombros, Jácome!