20 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
Es una lástima, pero es la realidad. El festival de cine de Ourense hace tiempo que navega a la deriva. Sin un rumbo fijo y sobre todo sin posicionar al cine por encima de cualquier otra consideración. La política, ahora y antes, se ha servido de sus galas de inauguración y clausura; de sus presentaciones, de sus estrellas invitadas y de todo lo que oliera a falso glamur. Por eso, porque la política lo ha hecho suyo, lo deshace como le viene en gana. Lo peor no es que la Diputación no vaya a financiar ahora parte de los gastos, lo penoso es descubrir que efectivamente dependía de ella. En todos estos años no ha sabido navegar libre. Y sin sustento, se hunde.