Noches para recordar

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Nóvoa DE REOJO

OURENSE

Pensar ahora en meterme en un bar de copas es casi tan disparatado como creer que habría podido llegar a Marte si el Perseverance hubiera llevado pasajeros. Ciencia ficción. Solo un año después del covid hay noches que son la prehistoria (y no solo por los cuarenta y tantos). He pensado mucho en aquellas salidas en las que pedíamos a medias una copa en el París sin importarnos beber del mismo vaso; cogíamos chucherías del platito del Tragos sin que se nos hubiera ocurrido desinfectarnos las manos con gel (¿qué gel?); nos desgañitábamos con las caras muy pegadas con una de nuestras canciones favoritas pensando que los aerosoles eran solo un flis o, quizás lo mejor, nos abrazábamos botando y sin guardar los dos metros de distancia ni con los más desconocidos del bar.

Los empresarios del ocio nocturno se sienten olvidados por las administraciones. Sé que no les será muy útil, pero muchos los recordamos.