Resilientes

Maite Rodríguez Vázquez
Maite Rodríguez EL ÁBACO

OURENSE

. Parece que vuelve la vida, pero también sabemos, después de esta terrible experiencia social que en muchos casos ha supuesto pérdidas irreparables de familiares o graves secuelas, que no debemos bajar la guardia.

18 may 2021 . Actualizado a las 15:45 h.

Seguimos en la pequeña euforia pos fin estado de alarma y, aunque no seamos la provincia más turística ni mejor comunicada para una escapada, ya se nota en la movilidad. Y en el regreso de los turistas, en grupos pequeños. Esperemos que la situación sanitaria se estabilice y de aquí en adelante se alcance la verdadera normalidad. Las noches se pueblan de humanos, jóvenes y de mediana edad, después de meses de oscuridad y silencio. Se notó en las terrazas y en las calles el pasado fin de semana en la ciudad, con sonidos que rememoraban aquellos jueves de salida de los universitarios. Parece que vuelve la vida, pero también sabemos, después de esta terrible experiencia social que en muchos casos ha supuesto pérdidas irreparables de familiares o graves secuelas, que no debemos bajar la guardia. Y eso significa no bajar la mascarilla y seguir guardando la distancia, algo difícil de mantener después de tanto tiempo y cuando ya se atisba el final de la pesadilla. Ahora hasta el Gobierno nos está poniendo la zanahoria de que quizás en el verano ya podamos salir sin el tapabocas. Quizás. Ojalá. Esperemos también que esta experiencia permita que se consolide el movimiento de regreso al pueblo, de disfrutar de lo próximo y que Ourense pueda recuperar, aunque sea poco, algo de la población emigrada. A ver si esos planes de digitalización y modernización nos incluyen para conectarnos. Y que no sea solo para comprar lo de fuera sino para vender lo nuestro también. De la tercera pata de esos términos rimbombantes, la resiliencia, creo que sabemos bastante los ourensanos. Aunque sea a nuestra manera.