La UD Ourense va camino de una estructura profesional sin perder el legado de un clásico con más de sesenta años de historia

OURENSE

El heredero del emblemático club de O Couto apostó por una estructura que ha mejorado su nivel organizativo desde la base en la última década
26 may 2025 . Actualizado a las 05:00 h.La UD Ourense ya está en Segunda B, un camino de diez años para recuperar la plaza —ahora con una categoría más por arriba— que dejó el desaparecido CD Ourense. Es el club de sus aficionados, el que salvaguarda el sentimiento de un clásico que bajó persiana tras más de seis décadas de historia. Nació de una plataforma que se reunió para intentar evitar aquel cierre de una sociedad anónima deportiva agobiada por las deudas. Tocaba aprender de aquella lección y reinventarse en el ámbito del fútbol gallego.
Uno de esos peñistas, Modesto García Puga, asumió una presidencia en la que siempre se sitió uno más, por mucho que alguien debía ocupar el sillón: «Nadie cobraba y todos arrimaban el hombro como podían. Yo siempre he dicho que tuvieron mucho mérito los exfutbolistas del Ourense que algunos casos descolgaron las botas después de varios años de inactividad, arriesgando su salud. Le dieron un valor añadido a ese legado que queríamos mantener vivo».
De hecho, uno de ellos —Ramón Dacosta— le sucedió en la presidencia y Fernando Currás, otro histórico del club vermello asumió después responsabilidades en la cantera, en la dirección técnica del primer equipo y, hasta hace poco, en el puesto de primer directivo de la entidad.
«La filosofía del club está clara y se ha ido reforzando en estos diez años. Los gastos tenemos que incrementarlos año a año en la profesionalización del club y la cantera tiene que ser nuestro punto fuerte para crecer en el futuro», analiza Currás Gallego, quien todavía no ha decidido si formará parte de una nueva candidatura optar a la nueva directiva de la entidad. Sí esgrime que es muy probable que la junta saliente le de continuidad al trabajo realizado en la etapa anterior: «Habrá que ver si hay nuevos interesados, porque eso también sería una buena noticia, ya que significaría que hay interés en nuestro proyecto».
La línea ascendente de la nueva entidad ha sido una constante, con el único pinchazo del descenso a Preferente en el que tuvo mucho que ver la pandemia del covid y sus efectos sobre planificación. La llegada de Borja Fernández, un personaje con evidente renombre en el balompié ourensano, coincidió con pasos importantes como los de fijar los entrenamientos en horarios con luz diurna. El primer equipo se instaló en Os Remedios para sus prácticas y el hogar de la base en Vilar de Astrés o el acuerdo con el Coles fueron otros hitos para alimentar una estructura con una gestión más solvente en el día a día del ourensanismo en sus distintas vertientes.
Mirando a la cantera desde el primer momento
García Puga reivindica una de las claves de aquellos complicados inicios de la UD Ourense en el 2014: «Aunque costó mucho, la idea de lo que queríamos ser como club quedó muy clara desde el principio, porque casi sin tiempo para formar el primer equipo, también salimos a competir con un equipo juvenil, un cadete, un infantil y el fútbol 8. La mayoría de los niños ya estaban en algún otro club, pero logramos abrir una progresión que ya ha logrado hoy un nivel importante».
Así lo ratifica el propio Fernando Currás, que a mitad de ese primer curso regresó de Melilla y pronto comenzó a aportar su experiencia en la pirámide de formación de los ourensanistas: «Ahora mismo, superamos las 200 licencias en nuestra estructura, con dos plantillas desde alevín a juvenil, más tres benjamines y una más de prebenjamines». Esta última ha logrado llegar hasta la fase final del campeonato gallego, si bien el tercer presidente es sensato a la hora de apuntar que la cantera va más allá de los simples resultados: «Se percibe que lo mejor que tenemos en el trabajo con la base es que el futbolista progresa y que en algunos casos hasta adelantamos procesos. Borja ha demostrado en el primer equipo que no le cuesta darle oportunidades a chicos que muestran su potencial para jugar en esa categoría».
El entrenador ya lo hizo el pasado año con Mesfin —hoy en el Levante— y este año han cobrado protagonismo jóvenes como Jose Suárez o Iker Pérez, integrantes de una generación en la que ya coincidieron en benjamines muchos de los integrantes del actual juvenil de Liga Nacional, formado en su mayor parte por jugadores de primero y segundo año. La inversión en técnicos experimentados y medios seguirá siendo importante, dentro del presupuesto de los ourensanistas para su cantera.