«No tengo ni la ESO»

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Nóvoa DE REOJO

OURENSE

Juzgados de Ourense
Juzgados de Ourense m. v.

02 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Los juzgados son, sin duda, nuestro mundo a pequeña escala. O no tan pequeña. Entre banquillos y togas se construye una representación de lo que somos. Y sobre todo de lo que hacemos. Por las salas transitan las miserias que nos definen. Si los periodistas estamos acostumbrados a escuchar historias increíbles, jueces, fiscales y abogados no se quedan atrás. Los instintos más básicos —y los más bajos, claro— trascienden de los escritos de acusación y las sentencias. Por ejemplo, el de escaquear. Tengo un jefe que odia los «es que» y cada vez estoy más de acuedo con él. Será por supervivencia, pero no es raro que a aquel al que pillan con las manos en la masa quiera evitar la responsabilidad a toda costa. El «yo no he sido» de toda la vida. Me sorprendía esta semana el argumento, compartido, de dos acusados de estafa. Dos acusados de dos estafas diferentes, lo que me pareció todavía más curioso, por la coincidencia. Una de ellas quiso librarse con un «No tengo ni la ESO». Otro, quizás más cercano a mi generación, aseguró en la Audiencia: «No tengo educación básica». ¿Desde cuándo para delinquir te piden que envíes tu currículo y que especifiques tus méritos? Tenemos ejemplos de sobra de que engañar se puede hacer sin la ESO, con ella, con bachillerato, con un par de licenciaturas y con un máster.

Si no fuera por los delitos que están sobre la mesa, y por las víctimas de estos casos, produciría cierta ternura esa estrategia de los acusados: señor juez, que yo no tengo estudios, cómo voy a ser capaz de estafar si no conseguí engañar a mis profesores de secundaria.