«Está la cosa muy floja, la verdad, apenas hay gente»

La reapertura de la hostelería en Carballeda de Valdeorras comenzó con escaso ambiente


ourense

Hace tres semanas que en Carballeda de Valdeorras pasaron al nivel máximo de restricciones. Fue debido a un significativo incremento del número de casos activos que se generó a raíz de un brote detectado en el transporte de la pizarra. Con la reducción de positivos, -actualmente hay 6 contagiados en el municipio-, la Xunta decidió relajar las medidas y este lunes la hostelería volvió a abrir. En la primera jornada, el balance de los propietarios de bares y restaurantes de la zona es en general negativo. Las calles de Sobradelo, capital de Carballeda, estaban completamente vacías a la hora de comer, igual que las mesas de la mayoría de locales, como es el caso del Bar Mar o del Pontenova. Liliana Morais, propietaria de este último, decía que ya se lo esperaba: «Está la cosa muy floja, la verdad. Apenas hay gente, creo que el miedo todavía está instaurado, y que costará un poco volver a la normalidad». Hay tan pocos clientes, que la valdeorresa ha decidido eliminar el menú del día durante el mes de mayo: «No me compensa». Y eso que durante las tres semanas de cierre ella optó por frenar completamente la actividad, incluido el servicio para llevar. «Nos pareció que era la opción más prudente y responsable para con nuestros clientes porque somos un pueblo muy pequeño y el número de casos no paraba de aumentar», añadía.

Algunas mesas ocupadas había en el Mesón Museo, donde sí dan menú del día, lo que motivó la visita de varios trabajadores de la zona. Aún así el ambiente fue mucho más escaso que antes del cierre. «A cousa está bastante mal. Penso que a xente prefire non saír aínda, así que a volta vai ser moi progresiva», decía Nicolás González, uno de los propietarios del restaurante. En el local tiene también servicio de Loterías y Apuestas del Estado, algo que propició la mayoría de visitas del día. «Veñen a comprar un boleto pero non se quedan nin a tomar un café. A verdade é que os clientes que tivemos hoxe son os habituais, porque traballan aquí e entón necesitan ter onde comer», contaba. Para el empresario de este restaurante, que incluye callos en su menú durante todos los días del año, se plantea una temporada complicada que espera poder superar sin echar el cierre definitivo. «Confiamos en que haxa xente que non veu porque non se enterou de que abrimos de novo, pero que pouco a pouco vaia voltando. Agardamos poder arrancar pronto porque non sabemos ata cando imos poder aguantar entre peches e reaperturas», terminaba el empresario de Carballeda de Valdeorras.

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