Autopsia generacional de una colección

El arte del coleccionismo, en el Centro Cultural Marcos Valcárcel


Ourense

«No soy una coleccionista. Soy un museo». Peggy Guggenheim.

Dos salas ocupa en el Centro Cultural Marcos Valcárcel la exposición Arte privada en Ourense. Su reputada comisaria, Mercedes Rozas, crítica de arte de La Voz de Galicia y miembro del patronato del Museo do Pobo Galego e historiadora, y Ángeles Fernández ponen en valor, a través de esta excelente colección, la soberbia labor de los coleccionistas privados como protectores y mecenas del arte y de la cultura.

Son estas familias y sus tesoros artísticos los verdaderos protagonistas de la exposición con sus obras como testigos de la historia. Gracias a la experta cualificación y gestión del comisariado se pueden ver estas obras ocultas, reservadas para el ámbito privado.

El éxito de la exposición se cimenta en la visibilidad de la obra así como en el trabajo de una serie de expertos cuya labor como investigadores, restauradores e historiadores del arte hacen posible la catalogación de la obra, su autenticidad y autoría, determinar los procesos de aprendizaje y maestría en la evolución de un artista.

Gracias a la labor de estos mecenas del arte como custodios y conservadores de una obra que pasa a ser pública, el coleccionismo no sólo se entiende como inversión sino como prueba de la sensibilidad, gusto y conocimiento de los propietarios.

Esta exposición establece un recorrido cronológico a través de las obras de grandes artistas europeos de XVI-XX con amplia representación en pintura y escultura y descubrimientos como Bassano, espejo de la pintura veneciana, los crepusculares atardeceres de Villaamil como una aproximación al romanticismo alemán de Friedrich vinculándose a este en el gusto por la representación de interiores góticos y ruinas de catedrales, que recrean el paso del tiempo con la introducción de la visión existencialista de lo sublime en el ocaso, con la voz del tiempo en el paisaje como memento mori. De la Escuela de Barbizon, un paisaje de Rousseau. La generación doliente está representada por Ovidio Murguía y Parada Justel con La familia del anarquista el día de su ejecución, dos de los integrantes de esta perdida primera generación de artistas gallegos contemporáneos que se completa con Jenaro Carrero y Joaquín Baamonde Cornide, fallecidos en torno a los 30 años.

Paisajistas como Taibo, Carlos de Haes; el iluminismo de Sorolla con la magnífica obra Cabeza de niño muerto remite a la fotografía post-mortem del XIX; la modernidad llega a Galicia de la mano de Cándido Fernández Mazas, ilustrador de Nós y La Zarpa y transmisor de las vanguardias de los años 20 y 30, el impresionismo de Arturo Souto remite a Nonell, el extraordinario barroquismo románico de Laxeiro, el surrealismo de Eugenio Granell y Dalí, esculturas de Benlliure, Rodin y Asorey entre otros grandes artistas que componen esta soberbia colección.

Para realizar esta encomiable labor, los coleccionistas, previamente apuestan por el estudio de sus obras, que requiere de una transversalidad en los conocimientos en un método que aúna ciencia, tecnología, arte e historia.

Hoy en día, el estudio de las obras de arte va más allá del análisis estilístico avalado tradicionalmente por la figura del experto, técnico o perito fiable y experimentado a través de su conocimiento erudito en una materia específica o autor.

Los investigadores y conservadores examinan la obra de arte como forenses a través de múltiples análisis de laboratorio, rayos X, microscopía, infrarrojos, periciales caligráficas para certificar la autenticidad de las firmas, análisis químico de los materiales… pruebas que permiten certificar y garantizar la naturaleza de la obra y de su autor, así como la historia material de la obra y su posible restauración. Este método denominado arqueometría (investigación científica) es empleado en museos como El Prado, Louvre o Thyssen, así como en las universidades, donde actúan mediante este procedimiento para investigar sus colecciones. De esta nueva generación destacan figuras como Greta García en Valencia, experta en Amadeo Modigliani, la especialista en Parada Justel, Belén Lorenzo Rumbao, y la investigadora de reconocimiento en Galicia, Natalia Figueiras, con figuras como Villaamil, Goya o Fortuny, entre otros, presentes en la exposición.

Coleccionismo, comisariado, restauración e investigación se aúnan de manera global para que de la obra de arte se adquiera un conocimiento integral que se fundamente en la ciencia, historia y arte.

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