El desfile comenzó con retraso y duró más de dos horas A pesar de los chaparrones que auguraban una escasa participación los pontevedreses volvieron a apostar por esta fiesta
25 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Ni el frío -el termómetro marcaba 5 grados en la plaza de Ourense a las 18 horas- ni los fuertes chaparrones caídos durante toda la mañana e incluso a primera hora de la tarde, pudieron con el entusiasmo de los pontevedreses, participantes y mirones, por el carnaval. La lluvia finalmente no cayó y si bien en Marín se aplazó para el próximo sábado el desfile del entroido infantil, en Pontevedra salió, eso sí, con casi tres cuartos de hora de retraso. Pero la espera valió la pena. Durante algo más de dos horas, la música, el colorido y el humor, junto con el ingenio y los vistosos disfraces y comparsas inundaron la ciudad. El desfile se abrió con las Meigas de Aldán que daban paso a la carroza del rey Urco y se cerró con la espectacular participación de la discoteca Colores de O Porriño, una comparsa denominada Un mundo de colores, con alrededor de trescientos participantes que con sus trajes evocaron el carnaval tinerfeño. En la comitiva se dieron cita desde personajes del celuloide, con el gigantesco gorila King Kong y su amor, hasta los muñecos protagonistas de Shrek 2 -Fiona, asno, la dragona, el lobo, Pinocho y hasta la carroza de la boda y la galleta bailarina, entre otros-, hasta parodias de programas televisivos, como Cine de barrio, con una despampanante Carmen Sevilla, la telenovela Los Gavilanes, o una carrera de los autos locos. Isabel Pantoja También se paseó el coche oficial del Concello -un carro tirado por un caballo-, o los carnés de identidad de los populares Julián Muñoz Fernández y su compañera, la tonadillera Mª Isabel Pantoja Martín, a los que no faltaba detalle. Las calles fueron escenario también del Gran Premio de Pontecarlo, con los fórmula uno de Alonso y la bañera de Ferrari, las cámaras y la publicidad en los monos: Malporro o Timofónica, entre otros. Los nuevos elementos ornamentales de la ciudad fueron recreados con una más que fiel reproducción con personas reales del grupo escultórico de Lombera -con un violín desafinado de Manuel Quiroga-, y de la fuente de los niños, de la Glorieta de Compostela. Tampoco faltó la boda de Carlos de Inglaterra y Camila Parker, con representantes de la realeza de todo el mundo y Elton John al piano, junto con los policías londinenses, el típico autobús de dos pisos o la cabina telefónica del país, entre otros logrados elementos. Por supuesto, hubo alusiones a la ley antitabaco y a la gripe aviar, incluso aparecieron dos guardias civiles danto un golpe al Statut y con la pancarta Todo el mundo al suelo que viene Tejero. Fogueteiros, parodias de pisos de 10 metros con baño compartido, recreaciones de cocidos, conejitos de Play Boy y un sinfín de disfraces entre ellos un payaso y una dama con material reciclado, junto con marchosas comparsas, completaron la muestra.