Praza da Ferrería La proyección de «Los aires difíciles» fue la señal del cierre de los ABC. Sus empleados estudian retomar la gestión de las salas y los espectadores se despidieron de ellas
30 mar 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Os aires difíciles. Al término de la proyección de la última película de Gerardo Herrero, con título premonitorio, los Multicines ABC cerraron sus puertas. También se cerró una etapa en la vida de sus cinco empleados. Pero Santiago, Víctor, José, Silvia y Beatriz no quieren cambiar el patio de butacas por la cola del paro y para ello se han puesto manos a la obra, acudiendo al vivero de empresas a fin de que les asesoren sobre la posibilidad de quedarse ellos mismos con la gestión de las salas. Aunque las expectativas no les parecen muy buenas, sobre todo después de ver la memoria deficitaria del año pasado. Y es que, como explica Santiago, «esto ha sido una lenta agonía». «Cada vez venía menos público -añade-. Había días que te morías de aburrimiento porque casi no había trabajo. La culpa es del pirateo. ¡Para qué van a venir al cine si ya tienen la película gratis en Internet un mes antes de que se estrene!». Aún así sueñan que, con la nueva ley de subvenciones, que previsiblemente se apruebe hoy, puedan rescatar a los cines de esta muerte segura. El tiempo lo dirá. Los últimos espectadores Apenas una decena de espectadores acudieron a la sesión de tarde. Entre ellos María Teresa y Narda, dos amigas que van siempre juntas al cine y a las que les da «mucha pena la clausura» y que querían despedirse de este cine «viendo un filme en gallego». El mismo sentimiento se genera en Ángel y Luisa, que también juran que no volverán a ir al cine en Pontevedra, pues ésta «era la única sala que quedaba en donde se seleccionaban las películas no por la taquilla, sino por la calidad». Atrás quedan las miles de películas proyectadas durante veinte años. La primera fue The Hunter, con Robert De Niro que empezaba como un feliz cazador y acababa jugando a la ruleta rusa en los suburbios de Shangai y la última, Os aires dificiles, una pelicula producida por la gallega Continental en la que un hombre sobrevive a un naufragio e inicia una nueva vida. ¿Será otra premonición? Anécdotas Pero lo que sí se llevarán consigo los empleados son las variadas anécdotas vividas en el cine. Como la de una señora que se desmayó por una subida de tensión durante una película de terror y tuvo que venir la ambulancia a reanimarla. También recordaban que acudió una vez la policía para llevarse a un señor, que quizá, añorando la fila de los mancos, se atrevió a manosear a una señorita compañera de butaca, o las, cada vez más habituales parejitas, que aprovechaban la poca afluencia en algunas sesiones para dar rienda suelta a su pasión amorosa, confundiendo el patio de butacas con un motelito de carretera. La peor parte se la llevaba la limpiadora que tenía que barrer resignada los restos desprendidos del amor. Y un servidor se queda con la sensación de que no sólo se ha clausurado un cine emblemático en Pontevedra, sino que también se ha cerrado una puerta que llevaba a la magia de esas emociones, que amparadas en la nocturnidad, podían aflorar con alevosía en la complicidad del patio de butacas. Ayer, sobre la pantalla de los cines ABC, apareció, como cada noche, la palabra que mata la ensoñación y da paso a la realidad, FIN. Pero esta vez era para siempre. O no.