Praza da Ferrería Un plato a base de bacalao elaborado por Pepe Solla recibe un premio a nivel nacional, mientras el Colegio Doroteas se cuela en la final de un certamen que preside la Reina Sofía
06 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Ayer fue un día grande en el restaurante Casa Solla, en Poio. Su actual responsable, Pepe Solla, recibió un nuevo premio a nivel nacional, en este caso el instituido por la firma vasca Giraldo para premiar al mejor plato de bacalao de la temporada 2005/2006, dotado con seis mil euros. ¿Y cuál fue la propuesta del cocinero pontevedrés? Él mismo lo explicó ayer en Radio Voz Pontevedra: «Era un bacalao que llevaba una infusión a base de pimiento rojo y de verduras de temporada, en este caso tirabeques y espinacas. Y por encima, un aceite virgen». Era una combinación, recuerda Solla, «muy armoniosa, un plato que, con cuatro elementos muy sencillos daba un resultado muy gustoso». El galardón se concedió por ese plato concreto de bacalao, pero en opinión de Pepe Solla «se valoró un poco la trayectoria del restaurante, el quehacer culinario». Una trayectoria, la de casa Solla, que arrancó en 1961 y que hace muy pocos años dio un giro radical. Cuando el actual responsable tomó las riendas del negocio, inició lo que él mismo define como «un proceso de contemporaneización» del establecimiento; tanto en lo que se refiere a su aspecto como a su cocina. Cambio Según Pepe Solla, la gente ha asumido con naturalidad el cambio. «Al principio hubo dudas -admite-. Incluso yo mismo tenía mis recelos, después de cuarenta años vendiendo un servicio, una cocina, un aspecto muy determinados. Pero creo que esa fase ha sido superada, y la gente ahora se sigue encontrando muy a gusto en Casa Solla». Doroteas Hablando de premios, un proyecto del colegio Nuestra Señora de los Dolores, Doroteas, de Pontevedra, acaba de colarse en la final del II Premio a la Acción Magistral, organizado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, la Unesco y el BBVA. El certamen tiene como objetivo primordial premiar y dar a conocer proyectos educativos que faciliten la transmisión de valores como la tolerancia, la solidaridad, el respeto, la justicia o la igualdad, o prevengan comportamientos de riesgo social. Bajo el título de Este mundo es para todos, el proyecto de las Doroteas prima la tolerancia, que se convirtió en regla básica de la interacción en el aula. Por Galicia sólo hay otro candidato al premio, el presentado por el colegio Abelendo de Moaña. El fallo se dará a conocer el próximo día 30, coincidiendo con el día de homenaje al maestro, y la entrega de premios estará presidida por la Reina Sofía. La dotación es de 9.000 euros para el profesor o profesores autores del proyecto y otros tantos para el centro educativo. Visitantes extranjeros Si Casa Solla recibió un premio y el Colegio Doroteas aspira a otro, una iniciativa que también merece todo tipo de galardones son las visitas guiadas al centro histórico que cada año organiza el centro comercial urbano Zona Monumental en colaboración con el Concello de Pontevedra. Desde el pasado 1 de julio fueron cerca de tres mil los turistas que gracias a esta iniciativa han podido disfrutar de la belleza y el encanto del casco viejo pontevedrés. De los 1.850 que participaron en los recorridos durante el mes de agosto, cabe destacar la presencia de 41 extranjeros. Y entre ellos, dos turistas de una procedencia tan lejana como Letonia. Eso sí, según las guías que atendieron a estos insólitos visitantes, hablaban «perfecto castellano». Plazas y escudos Entre las cuestiones que más llaman la atención a los turistas que participan en las visitas guiadas figuran la gran cantidad de plazas que encuentran en cada rincón, las calles y edificios empedrados, los escudos que adornan muchas de las casas y la iglesia de san Bartolomé, en cuyo interior se encuentra la imagen de la Virgen de la O. Las guías que dirigen las visitas destacan que esta iglesia es «la única del centro histórico en cuyo interior se nos permite dar explicaciones, hecho que tanto los turistas como los guías agradecemos». Es decir, un pequeño rapapolvos para la basílica de Santa María y su aversión a los visitantes.