Quiroga vuelve a la tertulia

PONTEVEDRA

El violinista regresa a la praza de San José sin el arco del violín y, según algunos comentarios, levemente girado

19 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

«Lo han cambiado de posición ¿No?». Pues no. El escultor César Lombera tuvo que responder negativamente varias veces a la misma pregunta al reinstalar la figura del violinista Manuel Quiroga en el conjunto escultórico de la tertulia en la praza de San José.

«Hubo quien me avisó -reconoció Lombera- de que la estábamos colocando mal. Pero no. Inicialmente él en la escena está sentado en una de las sillas y se levanta para interpretar para el resto del público. Pero siempre ha estado así. Puede que haya una variación de dos grados al instalarla, pero no más».

Una semana después de que dos vándalos -que todavía no pudieron ser identificados- la derribaran, la escultura regresó a su peana más reforzada en su base y con un cambio, la desaparición del arco del violín, que precisamente había sido objeto de múltiples agresiones.

Refuerzos

La brigada de Obras del Concello se encargó de reparar la plataforma sobre la que se asienta el conjunto escultórico. «Hemos reforzado los anclajes, antes tenía dos y ahora hemos puesto cuatro», señaló el escultor César Lombera. Y la figura de Quiroga, que hasta ayer estuvo custodiada en las dependencias de la Policía Local, fue retocada por el escultor arousano, ya que la mano derecha estaba rota después de la caída. «La hemos tenido que soldar y vendré en otro momento a repasarla, porque ahora tiene que secar», agregó Lombera.

También hay un cambio en la figura del escritor Carlos Casares, que después de esta reparación tiene ahora ancladas sus manos a las sillas donde se sientan Ramón Cabanillas y Paz Andrade, además también de haber visto reforzada su sujección a la peana.

La actuación se completó con la limpieza de las figuras y de las mesas para elimininar alguna de las pequeñas pintadas.

Una vez recuperada la escultura de Quiroga, el conjunto recuperó también su protagonismo habitual como objetivo de las cámaras de pontevedreses y turistas. Sin duda, este símbolo artístico, donado en el año 2006 por la Fundación Caixa Galicia a la ciudad, es uno de los más fotografiados en Pontevedra.