Mari Carmen y sus muñecos descansan desde el sábado en el Gran Hotel Talaso Sanxenxo, por donde también pasó el entrenador de fútbol Víctor Fernández
22 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Sanxenxo pudo ser ayer cualquier municipio costero de Galicia, lejos de su aire veraniego y elitista. Ni sol, ni playa y apenas algún grupo de veraneantes paseando por un casi desértico Silgar dejaban una estampa demasiado otoñal para ser 21 de julio. Pero en su look de villa nublada y poco concurrida siempre hay hueco para la sorpresa, aunque está vez estaba un poco escondida y cabreada. Sentada en una mesa del Gran Hotel Talaso Sanxenxo, la mítica Mari Carmen con o sin muñecos buceaba en Internet buscando respuesta a una complicada pregunta.
-¿Cuántos kilómetros hay hasta Oporto? ¿Alguien me puede ayudar?, pedía a los recepcionistas.
-Ahora mismo vamos, respondieron
-Qué pasa que nadie me puede ayudar, repetía la ventrílocua.
-Sobre unos doscientos, respondían mientras se acercaban a ellos.
La respuesta parece que no le convenció mucho. Vestida con una especie de caftán blanco siguió navegando en un ordenador que dos horas más tarde seguía sobre la mesa del hall del hotel. Quién sabe, a lo mejor lo utiliza para conectarse al facebook, porque se ha subido al carro de la tecnología y tiene 234 amigos en este portal social, aunque no hay ningún comentario desde el pasado 30 de octubre.
Comida en Punta Vicaño
El mal tiempo de ayer llevó a la artista, que pudo venir con sus legendarios Nico, Daisy, Rodolfo y doña Rogelia, a comer a Punta Vicaño. Todavía no sabe si seguirá descansando en Sanxenxo, pero parece que el mal tiempo echó para atrás las ganas de vacaciones gallegas de esta conquense, que desembarcó el sábado en las Rías Baixas.
La artista estuvo oculta durante muchos años y volvió a saltar a la palestra en Escenas de matrimonio, plató preferido para resucitar a los cómicos cuya popularidad se había esfumado.
Ex entrenador del Celta
La competencia de José Luis Moreno no es el único personaje popular que se deja ver por el único talaso de Silgar. El ex entrenador del Celta Víctor Fernández se quedó enamorado de las Rías Baixas y cada año regresa a Sanxenxo para pasar el verano. El pasado lunes ya se le veía por el paseo de la playa. La directora del Hotel Sanxenxo, Cristina Iglesias, asegura que es un fijo de las instalaciones, como muchos veraneantes que vienen a pasar las tardes de lluvia en las piscinas del hotel. Ayer varias familias pontevedresas merendaban en la cafetería al no poder ir a la playa y presumían de lo mucho que comen sus niños, mientras se debatían entre las vacaciones en Nigrán o Sanxenxo. Bendito dilema. Y en Tú a Boston y yo a California se creían que tenían un problema...
Alaska y Sanxenxo
Si se paran a pensar en una persona que no cumple el estereotipo de veraneante en Silgar es Alaska y su marido Nacho Canut. Algunos de los veteranos en la zona me aseguran que el integrantes de Fangoria ha alquilado un apartamento por cerca de 6.000 euros al mes en el paseo de Silgar. A pesar de lo contradictoria que sería escuchar los acordes de Me paso el día bailando encima del Marycielo, Canut es propietario de un piso en ese edificio. A algunas de sus vecinas le saltarían los rulos si recordasen que en la década de los setenta su ilustre vecino formaba junto a su esposa y Carlos Berlanga, el grupo Kaka de Luxe. Quizás no sea la mejor banda sonora para la terraza del Marycielo.