Los padres del precioso bebé que en el 2005 recibió el título de ciudadana ochenta mil de esta capital tuvieron dos niñas más y ya son familia numerosa
05 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Marta Sanmartín Falcón, nacida el 13 de marzo del 2005, fue aquel año la habitante 80.000 del municipio de Pontevedra. Y el Ayuntamiento celebró entonces el acontecimiento con una recepción a la niña y a los padres, agasajándola por su inscripción en el padrón en tan especiales circunstancias.
Marta es hija de José Lino Sanmartín y Gemma Facó y su nacimiento simbolizó un crecimiento demográfico de la ciudad que sigue siendo positivo. Cuando recibió el título de pontevedresa ochenta mil y se dio a conocer, tenía ya dos meses y se comportó en público como una estupenda relaciones públicas. Sonrió a las cámaras, se dejó achuchar y balbuceó en su idioma mientras sus orgullosos padres contaban lo buena y sonriente que era siempre. Sus progenitores, vecinos de la travesía de Eduardo Pondal, decían entonces que les gustaría que fuera deportista como ellos.
El Ayuntamiento le regaló entonces una cadenita y una placa de oro con el escudo de Pontevedra, con su nombre y la fecha de nacimiento, además de un diploma y un oso de peluche. También le abrió una cuenta bancaria con la que empezar a ahorrar para el futuro.
El alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, le deseó que tuviera pronto un hermanito para que la ciudad siguiera creciendo. Y la madre de la niña aseguró estar dispuesta a aumentar la familia, mientras el padre asentía menos eufórico.
Cinco años después de aquel acontecimiento que para el Ayuntamiento supuso superar la barrera de los ochenta mil habitantes, la pequeña Marta sigue siendo una niña encantadora y extrovertida, muy sociable con todo el mundo, incluso más que cuando era un bebé. Y, como querían sus padres, también es deportista. Empezó a hacer gimnasia rítmica, aunque su madre dice que no le gusta demasiado y prefiere los deportes con balón. No sabe si se inclinará por el fútbol o el baloncesto, las dos especialidades practicadas por José Lino y Gemma.
Y como también les deseó el alcalde, la familia ha crecido y ya es numerosa. Marta tiene dos hermanas, Paula, que cumplirá tres años en diciembre, y Carla, que nació el pasado 27 de septiembre y tiene por tanto dos meses.
Más de 82.000
Cuando Marta Sanmartín vino al mundo, la ciudad de Pontevedra ya venía registrando un continuado crecimiento poblacional desde el año 2000. A principios del año 2005, el censo tenía registradas 79.820 personas y se auguraba que en torno al verano, entre julio y septiembre, se alcanzarían los ochenta mil. Pero no hubo que esperar tanto. En marzo se superó esa barrera.En este último lustro la población siguió creciendo y a día de hoy el padrón municipal de habitantes tiene registrados a 82.519 pontevedreses, aunque la cifra oficial reconocida por el Instituto Nacional de Estadística (INE) a 1 de enero del 2009 dice que somos 81.576, a falta de su actualización.
Con el dato oficial, Pontevedra se sitúa como la ciudad gallega con mayor crecimiento vegetativo positivo. En el 2009 hubo 864 nacimientos y 648 defunciones, con un saldo positivo de 216 personas. Esa diferencia positiva de más nacimientos que muertes coloca a la capital por encima de Vigo (201), Vilagarcía (37) y Lugo (32). Las restantes ciudades gallegas registran datos negativos. En Ferrol hubo el pasado año 371 fallecimientos más que nacimientos; en A Coruña, 198; en Ourense, 82; y en Santiago, nueve. Los datos de Pontevedra, Vigo y Vilagarcía hacen que la provincia de Pontevedra sea también la única gallega con saldo vegetativo positivo.
Hace varios años ya que Pontevedra sustituyó a Ferrol como sexta ciudad gallega en número de habitantes, con 81.576 vecinos según el INE a 1 de enero del 2009 y 82.519 registrados por el Ayuntamiento a diciembre del 2010.
La media de edad en esta ciudad ronda los 41 años y es también la más baja de toda Galicia. Y respecto a la tasa de natalidad, en la capital del Lérez se rozan los diez nacimientos por cada mil habitantes y las defunciones están por debajo de ocho.