«Lucho para que quedar impune no sea una opción para el asesino de Sonia»

Serxio Barral Álvarez
Serxio barral PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

ADRIÁN BAÚLDE

Maricarmen Iglesias defiende ante centenares de pontevedreses que «el culpable recibirá su castigo»

31 ago 2019 . Actualizado a las 15:11 h.

Pontevedra volvió a salir a la calle este viernes para mostrar su solidaridad a la familia de Sonia Iglesias, la vecina del Campo da Torre desaparecida sin dejar rastro hace nueve años. Como cada agosto, centenares de personas arroparon a la familia en una manifestación silenciosa que salió de la Praza da Ferrería.

Como es habitual, la hermana de Sonia, Maricarmen Iglesias, tomó la palabra en nombre de la familia con un emotivo discurso que sobrecogió el ánimo de los asistentes. «Después de nueve duros y largos años -subrayó-, las palabras para reclamar Justicia para mi hermana Sonia se me van agotando, pero no las fuerzas, la esperanza o los argumentos». La esperanza, explicó, «de encontrar su cuerpo, de saber qué le pasó y de poder ponerle rostro, nombre y apellidos a quién o quienes la arrebataron de nuestro lado». Las fuerzas «para seguir luchando por ella». Los argumentos «para tener la certeza de que él o los responsables de su desaparición, estaban cerca, acechando, esperando el momento en la sombra, después de haber exprimido su sonrisa hasta marchitarla y creyéndose con el derecho de no compartirla con nadie».

La hermana de Sonia Iglesias mostró un absoluto desprecio hacia quien provocó su desaparición: «Lucho para que quedar impune no sea una opción para el asesino de Sonia y de su familia, porque a nosotros también nos ha matado en vida y sigue condenándonos a un purgatorio al que no le vemos final».

«Nos ha arrebatado la sonrisa -continuó Maricarmen dirigiéndose a ese asesino-, pero la de mi hermana Sonia seguirá empapelando la calles de Pontevedra, año tras año, para recordarle al culpable, que más tarde o más temprano, recibirá su castigo».

Y fue aún más allá al asegurar que «nadie está preparado para la desaparición de una hermana, de una hija, de una madre..., pero tampoco para ver a los ojos a su asesino y contemplar en ellos ese sentimiento de victoria, de falta de arrepentimiento, de convencimiento de que se saldrá con la suya sin castigo».

Y esa mirada, aseguró Maricarmen Iglesias «es precisamente la que nos da la fortaleza necesaria para seguir luchando, para que algún día alguien valiente hable de lo que sabe; para que ese detalle que parecía sin importancia, pero que puede ser la pieza clave para completar el puzle, salga a la luz».