Mientras la concejala Yoya Blanco simboliza políticas empáticas con los sectores más castigados, el alcalde de Pontevedra lidera la terquedad en la ordenación del tráfico
27 jun 2021 . Actualizado a las 22:36 h.Esta semana se vuelven a evidenciar dos sensibilidades radicalmente diferentes que conviven en el gobierno municipal pontevedrés. La concejala de Promoción Económica, Yoya Blanco, simboliza una de ellas, que procura acciones que ayuden a la reactivación de sectores cruciales de la ciudad, como hostelería, turismo y alimentación con la creación de la marca Pontevedra Capital Gastro, a través de campañas sugerentes.
En cambio, y al tiempo, otro sector del gobierno municipal, el mayoritario, con el alcalde como portavoz, vuelve a demostrar una falta de empatía crónica para con un amplio sector de la población a la que nos afectan, directa o indirectamente, las decisiones en materia de tráfico que adopta. Sin estudios técnicos previos que las avalen ni consultas con los afectados. Es puro «ordeno y mando».
Referente gastronómico
La feliz iniciativa de la concejala Yoya Blanco que arrancó el jueves con propuestas como la Festa das Cunchas (una suerte de desestacionalización de la tapa, que completa el Pontedetapas de noviembre), tiene una pinta bárbara como acción en positivo para convertir a Pontevedra en referente del turismo gastronómico.
La creación de una Mesa da Gastronomía, como un comité de expertos y la Banda Cociñas de Pontevedra, compuesta por cocineras y cocineros pontevedreses, propietarios de establecimientos que mantienen un trabajo bajo criterios de profesionalidad y calidad reconocidos, son un excelente punto de partida. Serán los embajadores de la marca de gastronomía local.
Se trata de sumar sinergias para darle soporte profesional, académico y teórico a la marca Pontevedra Capital Gastro, que sitúe a nuestra ciudad como epicentro de la gastronomía de Galicia.
Lores como Luis Enrique
Ahora que estamos inmersos en la Eurocopa, encuentro una similitud entre Luis Enrique y Miguel Fernández Lores. Ambos son muy tercos. La tozudez del seleccionador nos puede costar que a España la apeen en octavos o quizás en cuartos. Ojalá me equivoque, pero ha hecho una selección que no atrae, con carencias evidentes y con ausencias solo explicables por capricho del técnico asturiano.
La soberbia del alcalde de Pontevedra, esa política sempiterna del «mantenella y non enmendalla», absolutamente creído de que no hay nada mejor ni alternativa que escuchar en materia de organización del tráfico en la ciudad, nos va a seguir sumergiendo en el severo problema de circulación que padecemos. En materia de seguridad vial, Pontevedra es impecable. Pero no puede ser a costa de «bunkerizar» cada vez más el centro de la urbe con una política errática que se ha agravado más desde que en septiembre del 2020, ordenó cerrar con bolardos la avenida Reina Victoria, so pretexto (finalmente una coartada mentirosa) de proteger a la población escolar del IES Sánchez Cantón.
No me resisto a citar un párrafo glorioso del bando que firmó el regidor hace diez meses: «nos encontramos con más de 1.000 personas que tienen que entrar y salir del centro de enseñanza a la misma hora y que disponen, para eso, de un espacio tan angosto y reducido…” (¡!). Durante 10 meses ni la distancia interpersonal se respetó ni las aglomeraciones se evitaron. Era una coartada.
Fuera caretas
Esta semana terminará el curso. Es ahora cuando Lores admite que lo anterior era una burda justificación. Se «emperrencha» en mantener cerrada una avenida que era sistémica en el viario urbano. Le compró el argumento a Mosquera. Se inventa una nueva excusa: aminorar el «tráfico de paso». En rueda de prensa dijo que «toda esa zona» -refiriéndose a Paseo de Colón, San Roque, Reina Victoria...- soportaba hasta el pasado mes de septiembre «un tráfico excesivo e innecesario, pois existen alternativas para chegar ao centro ou saír da cidade». El alcalde insistió en que «se non o restrinximos, este tráfico aumentará cada vez máis».
¡Cómo se puede estar tan ciego! Claro que el tráfico que entraba (y salía) por Reina Victoria era de paso, pues corresponde al eje puente de la Barca, Paseo Colón, Alameda y Echegaray. Y ese flujo de miles de vehículos, aún mayor en verano, va a seguir entrando y saliendo. Pero, a causa de las erráticas decisiones de Lores y sus lugartenientes, les condenan a los atascos por San Roque, Corbaceiras, Manuel del Palacio, María Victoria Moreno y Rosalía de Castro. Demetrio Gómez dijo que «non apreciamos problemas de conxestión do tráfico a causa do peche de Raíña Victoria». Evidentemente, si no bajas a la calle para ver la realidad, lo más fácil es la negación.
Como consecuencia del suma y sigue de errores, esta semana Eva Villaverde anunció una reordenación de la circulación, ya en ejecución, en el entramado de calles que discurren entre San Roque y Palamios, por detrás del IES Sánchez Cantón. Pretexto: «apaciguar el tráfico en una zona residencia». Es decir: corregir otro error más causado por el Concello, ya que el incremento de vehículos lo propició el corte de Reina Victoria que obligó a meter miles de coches por un itinerario angosto que estaba «olvidado». Mañana hay pleno municipal. El debate continuará. Aunque el gobierno municipal quiere silenciarlo, la oposición reclamará que hay una mayoría social contraria a estas medidas como acreditó un reciente barómetro de opinión.