El cole surfea la sexta ola

PONTEVEDRA

CAPOTILLO

Este lunes vuelven las clases presenciales a los centros de enseñanza, que deberán capear el posible impacto de contagios desatados después de Navidades

09 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Esta sexta ola ha puesto en una encrucijada a cuantos tienen responsabilidades de gobierno. El dilema es apostar por mantener las mayores cuotas de normalidad o endurecer restricciones sin llegar al confinamiento. Con diecisiete autonomías y un gobierno central que se parapeta en la cogobernanza, asistimos a una amplia paleta de soluciones y colores.

En esta situación, la Xunta de Galicia se ha alineado con las autonomías que han decidido mantenerse en una situación tibia. Ni decisiones tan drásticas como en Cataluña ni tan relajadas como Madrid.

Un equilibrio complicado entre la salud y la economía que no siempre se ha resuelto del modo más adecuado. En Galicia hay sectores tremendamente castigados, especialmente el ocio nocturno y la hostelería clásica, que vuelven a sufrir en esta sexta ocasión la imposición de restricciones de horarios y aforos, como les ha venido ocurriendo recurrentemente desde marzo de 2020. Otros sectores están surfeando esta ola sin apenas recortes como el comercio, la alimentación o la mayoría de los sectores productivos. Excepto el quebranto que está suponiendo para empresas y administraciones, la multiplicación de contagios en forma de bajas laborales que se cuentan por millares a la vista de los casi 63.000 casos activos —hasta ayer— en nuestra comunidad autónoma.

Acreditar la seguridad

Mañana, lunes 10, toca abrir de nuevo los centros de enseñanza, después de las vacaciones de Navidad. La apuesta por la presencialidad que hacen las consellerías de Educación y de Sanidade es muy firme. Ya ha sufrido suficiente quebranto esta generación de escolares con los meses de confinamiento y las clases en línea. Una parte sustancial de su formación se basa en una interacción de la que no deberíamos privarles.

A lo largo de esta pandemia, la escuela se ha mostrado como un lugar seguro gracias a la excepcional responsabilidad del profesorado y del alumnado. Toca volver a acreditarlo. Los protocolos comunicados por la Xunta van encaminados a evitar un cierre masivo de aulas e incluso de centros docentes ante la previsión de que el pico de esta sexta ola aún va a tardar una o dos semanas en llegar a causa del efecto multiplicador de las celebraciones navideñas.

De hecho, podríamos decir que el gobierno gallego asimila a la enseñanza los patrones que está empleando para la población general. En ese sentido va la decisión de exonerar a los niños y niñas mayores de 12 años de tener que guardar cuarentena si han sido contactos estrechos de un contagiado, siempre que sean asintomáticos y tengan la pauta completa de vacunación (en su caso dos dosis). Y en el caso de los que sí se contagien, el período de cuarentena será solo de 7 días, conforme al nuevo criterio fijado por el Gobierno central y las comunidades autónomas.

En cuanto a los niños menores de 12 años, el criterio es que, en caso de infección, deberán guardar cuarentena ya que todavía no cuentan con la doble pauta de vacunación, por lo que tienen que guardar aislamiento y cuarentena.

Test de antígenos

Para los menores de 12 años, la Xunta ha habilitado la posibilidad de realizar un test de antígenos gratuito. Imagino múltiples escenas de nerviosismo con la toma de una muestra de saliva entre los pequeños y pequeñas en sus respectivos domicilios familiares para tranquilizar a sus progenitores antes de que mañana regresen a sus colegios. En las farmacias, desde el viernes, están disponibles test de antígenos de saliva gratuitos para esa población infantil, según anunció el conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña. En el caso de resultado positivo, los padres recibirán un SMS con las instrucciones a seguir.

Pese a todas las medidas preventivas de la Xunta de Galicia, hay algunos escenarios posibles que resultan indeseables en esta reanudación del curso. Uno de ellos, por la mala imagen que proyecta a la sociedad, es el posible cierre de aulas o hasta de colegios en función del porcentaje de contagios. A este respecto, las pautas establecidas por las autoridades educativas y sanitarias son muy concretas: si en un aula de Infantil o de Primaria hay 5 casos activos o el 20% de los alumnos, se confinará a todos los escolares de esa clase. El cierre de un colegio será una decisión que tomará la Consellería de Educación en virtud de la casuística de cada centro.

Para evitar llegar a esas decisiones extremas, entre los protocolos se mantienen varias medidas preventivas como los grupos burbuja de 25 alumnos que se mantendrán separados de otros durante los tiempos en común como los recreos o el comedor.

Lamentablemente no es un imposible: solo recordar que antes de las vacaciones escolares de Navidad teníamos más de 400 alumnos contagiados y alrededor de una treintena de aulas cerradas en el área sanitaria Pontevedra-Salnés.

Otro de los escenarios que esperemos no ocurra es el de una posible explosión de bajas entre el profesorado. Román Rodríguez, conselleiro de Educación, admitía el viernes que al menos unos 200 profesores estarán de baja mañana por contagios y cuarentenas. Aunque pueda parecer una cifra abultada no llega ni al 1% del total del profesorado que tenemos en Galicia. Afortunadamente.