Estas fechas confirman la tendencia que apuntó la Semana Santa. Pero inquieta el problema de la escasez de personal preparado
13 may 2023 . Actualizado a las 23:57 h.Transcurre el puente del 15 de mayo —festivo de San Isidro para los madrileños— y llega el 17, Día das Letras, que dibuja otro puente, más complicado, para los gallegos debido a que caerá en miércoles. Aún, así se registran incrementos de la ocupación turística que resultan indicativos de lo que esperamos en unos meses. Y es que estamos en unas fechas indiciarias —como lo fueron la reciente Semana Santa y el puente del 1 de mayo— de lo que aguardamos alcanzar en la inminente temporada alta en el destino Rías Baixas. Acariciamos cifras de ensueño que deberán superar los registros de 2019, el último verano en normalidad que tuvimos antes de entrar en el túnel de la pandemia.
Administración, hoteleros y demás actores del sector alojativo están de acuerdo en vaticinar que el verano de 2023 será de récord en cuanto a la afluencia de visitantes y turistas. El nivel de reservas que ya se constata en hoteles, cámpings, casas de turismo rural y viviendas de uso turístico, confirma las expectativas más optimistas. Y es que se maneja un volumen de reservas tremendo con una antelación desconocida.
Además, habremos de sumar al debe del turismo que recibiremos lo que supondrá la prórroga, el bis del Año Jubila. Con todo lo que mueve el Camino de Santiago, a través de sus diferentes rutas. Hay que recordar que cinco de ellas surcan la provincia de Pontevedra e interesan zonas turísticamente sensibles: Camino Portugués, Vía de la Plata, Camino de la Costa, Ruta Marítimo Fluvial de Arousa y Ulla, y la Variante Espiritual.
De todas las ofertas de alojamiento existentes, resulta evidente que el fenómeno más en alza, siguen siendo las viviendas de uso turístico. Sin duda, una oferta muy ayudada por la popularización del uso de plataformas digitales como Booking, Airbnb y otras que han dinamizado este mercado.
Se acaban de cumplir seis años desde que la Xunta decidió regular los pisos de alquiler vacacional en el territorio gallego con la creación del correspondiente registro oficial para controlar la oferta creciente que existía sin la más mínima ordenación administrativa ni fiscal.
Gracias a aquella decisión Galicia va por delante del resto de las comunidades autónomas y de la propia Unión Europea en esta materia. Ahora que resuenan reclamaciones que propugnan una regulación de esta oferta en otras partes del Estado, Galicia tiene hechos los deberes desde mayo de 2017. Estamos ante un fenómeno en auge. En 2017, al concluir ese año, había inscrito 5.400 viviendas. Seis años después, hay registradas más de 17.000 según datos de la propia Xunta.
La comparativa de datos refleja el crecimiento de la oferta de las VUT (acrónimo de las viviendas de uso turístico) que tiene a Sanxenxo como principal referente, dada la incontestable capacidad de convocatoria de ese municipio entre el turismo nacional e internacional. De modo que, cuando en 2017 la Xunta abrió el registro de las VUT, había 1.217 radicadas en Sanxenxo. En este concello hemos llegado en abril de 2023, a 2.533 VUT inscritas, según un ultimísimo dato proporcionado por la Axencia Galega de Turismo. Supone más del doble que hace seis años. Y siempre teniendo en cuenta que todavía quedará una bolsa de pisos y casas sin inscribirse que aún se mueven ilegalmente en el mercado negro.
Esas cifras confirman que la oferta de pisos de alquiler vacacional se ha convertido en un nicho de negocio cada vez más próspero para propietarios de viviendas que confían más en esta modalidad de arrendamiento que en los alquileres de larga duración. La rotación que ofrece el mercado vacacional y la minimización de riesgos persuaden a los propietarios frente a la amenaza latente de los “okupas” y las severas dudas que produce la nueva legislación que acaba de aprobar el consejo de ministros. Así ocurre en ciudades como Pontevedra (221 VUT), Vigo (525) o Santiago (734).
Faltan profesionales
Pintando como pinta tan bien el futuro inmediatísimo del sector turístico en las Rías Baixas, resulta inquietante que en segmentos como la hostelería, carezcamos de la suficiente oferta de profesionales para cubrir las vacantes de personal para esta temporada. Hay un problema de fondo que viene de antaño: la falta de formación. Agravado por la necesidad de una urgente reposición a base de estudiantes y trabajadores rebotados de otros sectores que buscaron en la hostelería una salida económica —normalmente coyuntural y temporal— careciendo de la mínima instrucción profesional. Una tesitura ayudada por las urgencias de muchos empresarios que necesitaban cubrir puestos de trabajo.
Como reflejaba en estas mismas páginas de La Voz un reciente reportaje de Marcos Gago, la falta de personal asedia a la hostelería ante la próxima campaña estival. No solo se necesitan camareros y cocineros en bares, restaurantes y otros establecimientos de comidas. También se precisa personal de mantenimiento y de limpieza (especialmente kellys, las camareras de piso en los hoteles y otros alojamientos) cuya demanda es muy urgente para el sector alojativo. Urge una instrucción profesional ya que existe una demanda de empleo creciente. Rías Baixas, particularmente Sanxenxo, debería plantearse albergar un centro de formación especializada