El 40 % de las pequeñas y medianas empresas aún no han dado el paso de usar y adaptarse a las nuevas tecnologías, vitales para mejorar su competitividad en el mercado
28 jul 2023 . Actualizado a las 17:52 h.Las pequeñas y medianas empresas (pymes) son vitales para cualquier país y de su fortaleza depende, en buena medida, la salud de la economía nacional. En España, hay 2,8 millones de este tipo de sociedades, que representan el 99,8 % del total y el 75 % del empleo. Por ello, es tan importante que sean capaces de acompasar su actividad con los nuevos tiempos y dar el salto a la transformación digital, ya que contrariamente al pensamiento novecentista de que la máquina quita el trabajo al hombre, lo cierto es que el 55 % de las pymes que han adoptado tecnologías digitales han crecido en número de contratados.
Las pymes españolas están todavía pinchando en su apuesta por la transformación digital, ya que el 40 % aún no han dado ese decisivo paso que les permite optimizar las operaciones, mejorar la eficiencia, fomentar la innovación, comunicarse de forma más sencilla y práctica con sus clientes y aumentar la competitividad en el mercado. El salto al uso de las nuevas tecnologías no es una opción, sino una necesidad estratégica.
¿Qué barreras impiden que casi la mitad de las pymes españolas sigan frunciendo el ceño ante la digitalización? Una muy importante es la falta de conocimientos técnicos de los gestores y empleados, pero también el coste económico que exige implementar nuevas tecnologías en las empresas. El cóctel se completa con una pizca de la siempre inevitable resistencia al cambio, de falta de cultura digital y de la brecha digital, que es mayor en España que en la media de la Unión Europea (UE), ya que en nuestro país la tasa de penetración de internet es de solo el 75 %.
Las tecnologías que pueden resultar más importantes para las pequeñas y medianas empresas son aquellas relacionadas con el comercio electrónico y el márketing digital, ya que les permiten ampliar horizontes a la hora de promocionar y vender sus productos, lo que redunda en más ventas, más facturación y más beneficios. La inteligencia artificial aún está en pañales, pero ya está mostrando su potencial a la hora de automatizar tareas repetitivas y analizar grandes volúmenes de datos. Gracias a la IA se puede mejorar la eficiencia operativa y permitir a las pymes tomar decisiones evaluando más datos. Además, la creación de chatbots impulsados por esta tecnología puede mejorar la experiencia del cliente a la hora de contactar con la empresa, proporcionando respuestas más rápidas y personalizadas.
El big data, es decir, la capacidad para analizar un gran volumen de datos, es otro de los pilares sobre los que las pymes deben edificar su futuro, porque les ofrecen más y mejores datos sobre cómo son y qué demandan sus potenciales clientes. La computación en la nube, que ofrece una forma rentable de acceder a recursos tecnológicos avanzados sin hacer grandes inversiones, o la automatización de procesos, que reduce errores en tareas repetitivas, son también importantes. No obstante, la mejor inversión es y será la formación, ya que tecnología sin personas que la sepan operar y aprovechar no sirve para nada.