El proceso a la música «on line» llega a la Corte Suprema estadounidense.
30 mar 2005 . Actualizado a las 07:00 h.«¿Qué habría sido de la fotocopiadora, de la cinta de vídeo o del modernísimo i-Pod si un tribunal los hubiese declarado ilegales?». Con esta pregunta de fondo comenzaba ayer el polémico juicio de la música on line en el Tribunal Supremo de los EEUU. La máxima autoridad legal del país escuchaba ayer los argumentos de las dos posturas enfrentadas. Por una parte, las grandes discográficas llegaban a juicio defendiendo los derechos de autor y hablando de las enormes pérdidas que sufre el negocio de los discos, 7.500 millones de dólares anuales, desde que los internautas pueden compartir la música gratis. Por la otra parte, las dos empresas denunciadas, Grokster y Morpheus, defendían el derecho a la innovación tecnológica. Según los inventores del software, su tecnología no es ilegal, sino el uso que los internautas hacen de ella. Una postura que no comparten los gigantes de la música, que acusan a las empresas de haber creado una tecnología sólo para «piratear». El juicio, que se iniciaba en la jornada de ayer, pretende sentar jurisprudencia sobre una resolución anterior del Tribunal Supremo acerca de la videograbadora Betamax. En 1984, el Supremo dictaminó que estas grabadoras, que también podían hacer copias ilegales, eran consideradas un avance tecnológico. En el nuevo asalto entre innovación y negocio, los jueces parecieron inclinarse también a ese lado de la balanza. Mientras, el juez Steven Breyer aludía a que otros inventos como el i-Pod pueden servir para hacer copias ilegales, pero tienen también otro efectos beneficiosos para la sociedad. Su compañero de tribunal Antonin Scalia declaró que la versión de las grandes discográficas podía desanimar a los futuros inventores. «La gente pensará que mejor no inventar nada si van a ser juzgados por eso», declaró el juez. Última instancia El Supremo es la última instancia donde se decidirá el futuro de la música on line . Antes dos juzgados menores fallaron a favor de los inventores del software que permite compartir música en Internet. Lo que se definió en los medios como la guerra «entre David y Goliat» tiene varios combatientes a uno y otro bando. Las discográficas se encuentran apoyadas por las asociaciones de derechos de autor, el gobierno y varios artistas como Elvis Costello o Avril Lavigne. Grokster y Morpheus, por su parte, cuentan con el apoyo de Silicon Valley, sede oficial de las nuevas tecnologías. La decisión final afectará al nuevo concepto de la tecnología digital.