Los ataques a través del método del «phising» son cada vez más frecuentes Los cibercacos duplican webs para burlar la confianza de los internautas.
03 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Las oficinas de banca por Internet ofrecen a sus clientes muchas ventajas. No hay que hacer colas y se pueden realizar operaciones a cualquier hora del día. Pero el éxito de las oficinas virtuales se ve amenazada por una plaga, el phising , que se extiende por la Red de manera imparable. El término phishing fue acuñado a mediados de los años 90 por los crackers que procuraban robar las cuentas de AOL. El timador se presentaba como empleado de la compañía y enviaba un mensaje inmediato a una víctima potencial. El correo pedía al usuario que revelara su contraseña, verificara su cuenta o confirmara la facturación. Una vez que la víctima entregaba las claves, el atacante podría tener acceso a la cuenta de la víctima y utilizarla para sus propósitos ilícitos. Diez años después, el «phising» está, lamentablemente, de moda. En los últimos meses los clientes de entidades como Caja Madrid, BBVA o Cajamar han recibido correos requiriendo las claves. En ellos se amenazaba al usuario indicándole que si no confirmaba sus datos en menos de 24 horas, su cuenta sería bloqueada por protección. El envío fue masivo, aunque iban personalizados con el nombre del cliente destinatario del correo. Los cibercacos intentan aprovecharse de la confianza de los usuarios. Un internauta avezado, que se lanza a navegar por los procelosos océanos de Internet armado de sentido común y prudencia, resulta muy difícil que muerda el anzuelo del «phising». Para empezar, porque ese navegante bragado sabe que un banco nunca pedirá a su cliente sus claves a través de un correo electrónico. Pero, por mucha experiencia que se posea, nadie está a salvo de caer en la trampa. Y es que las artimañas de los timadores llegan hasta el extremo de crear réplicas perfectas de los portales de bancos y cajas. En este caso, el correo trampa sólo le pide al usuario que pinche en un enlace y, una vez en la réplica, introduzca sus claves. De una u otra forma el resultado será el mismo: el acceso ilimitado de los estafadores a las cuentas del internauta, que puede perder sus ahorros en un click . La banca también tiene que poner más de su parte. Según un estudio de la Asociación de Internautas, la seguridad de los principales portales bancarios españoles debe mejorar urgentemente. Y en algunso casos, bastante: el cliente tiene que teclear sus claves privadas en una página que no es segura.