
El Giove-A se ha desprendido de su plataforma y realiza pruebas para desplegar sus paneles solares.
28 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El satélite Giove A, que debe servir de prueba al sistema de navegación europeo Galileo, ha entrado hoy en su órbita definitiva, algo menos de cuatro horas después de su lanzamiento desde la base rusa de Baikonur. El satélite se ha separado del módulo propulsor ruso que lo transportaba a las 9.01 GMT y ha entrado en su órbita definitiva como estaba previsto. Giove A ha enviado su primera señal, «por lo que sabemos que está vivo y en el lugar preciso», han asegurado desde la Agencia Espacial Europea. . Sólo resta que el satélite despliegue sus paneles solares y que se compruebe que los instrumentos de emisión de datos funcionan correctamente para certificar el éxito de la misión, una fase que está prevista sobre las 12.51 GMT. Pruebas Por el momento, el satélite prueba sus sistemas de carga de baterías y efectúa diversas pruebas dinámicas, precisó. Giove A fue lanzado por un cohete ruso Soyuz hoy a las 5.19 GMT desde la base de Baikonur, en Kazajistán, y alcanzó su órbita a 23.000 kilómetros de la Tierra. Su misión es servir de prueba para la red de 30 satélites que configurarán el sistema de navegación Galileo, la alternativa europea al actual GPS estadounidense. Giove A, de fabricación británica y con un peso algo superior a los 600 kilos, ocupará las órbitas atribuidas a la ESA por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), que si las encontrara vacías en mayo próximo se las atribuiría a China. Además, el satélite de pruebas testará las condiciones que existen en una órbita media, sobre los 23.000 kilómetros, un lugar en el que la ESA no había enviado ningún ingenio hasta ahora. En 2008 está previsto que la ESA tenga ya los cuatro primeros satélites operativos de Galileo, el número mínimo para que el sistema pueda entrar en funcionamiento. En ese año, la Agencia podrá comenzar a comercializar sus servicios en Europa, a la espera de que el envío de los 26 satélites restantes le permita cubrir la totalidad de la Tierra, incluidas las zonas de sombra que en la actualidad tiene GPS