VOX POPULI | O |
26 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.¿ALGUIEN sabe cuántos muertos salen en el periódico de hoy? ¿Y en el de ayer? Aunque no creo que nadie tenga la respuesta exacta, son muchos, demasiados. ¿Alguien se ha parado a pensar en las clases de muertos y muertes que se esconden detrás de cada chorro de tinta? Yo reconozco que sí. No es cuestión de morbo, sino de sentido común, el gran ausente. Que la muerte nunca tiene sentido es una conclusión a la que llegué esta mañana. Ocurrió bien tempranito mientras me enfrentaba a las portadas llenas de sangre y desgracias. En el fondo son desgracias ajenas. Las propias están en páginas interiores porque al ser tan cotidianas han perdido importancia. Bagdag, Bombay Bali y Nueva York son lugares muy exóticos en los que muere gente. El periférico, la A-9, la vía rápida del Barbanza y la N-550 también se cobran su tributo. Pero hay diferencias. Los turistas de Bombay disfrutaban de su libertad y perdieron la vida. En las carreteras, un trozo de nuestros destinos lo tenemos entre las manos. Esto es lo más parecido a la libertad. Los muertos de Bombay y Bagdag no tuvieron elección. Sadam, Bush y los reyes del volante pueden elegir su destino y el de los demás. Lástima que no tengan sentido común.