Alcaldes con derecho a roce

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XOÁN A. SOLER

Crónica política | Las relaciones Raxoi-María Pita El gobierno compostelano confía en que la salida de Francisco Vázquez y la irrupción de Javier Losada, continuista pero con «outra personalidade», implique una distensión del clima político

10 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Francisco Vázquez dice adiós. Caballerosamente, el alcalde compostelano se apresuró ayer a felicitarle por el nombramiento y a desearle los mayores éxitos en el Estado Vaticano. Y no sólo eso, está convencido de que los va a tener. Elogia la figura de su rival correligionario y lo despide con el reconocimiento de sus cualidades políticas y «con afecto», pese a los sucesivos golpes a la mandíbula recibidos desde María Pita. Como se los daba, con más intensidad si cabe, César Augusto Lendoiro, a quien despidió con un efusivo abrazo en julio del 99 cuando el entonces presidente de la Diputación abandonó su cargo. Con uno y con otro sólo cabría una pax romana. Tras la partida de Lendoiro fue algo más calmosa la andadura provincial, y actualmente las relaciones son como una balsa de aceite. La incógnita es si ese paralelismo se producirá en la conexión Raxoi-María Pita. Los motivos de discordia no se han caído del tapete. «Con Xavier Losada teño unha espléndida relación persoal, que espero nos axude de cara o futuro», dice desde Sofía el alcalde Xosé Sánchez Bugallo en alusión al sucesor de Francisco Vázquez. Está persuadido de que el alcaldable herculino va a ser una «firme garantía de goberno sólido e progresista». Pero este esperanzador deseo hay que contrastarlo con la realidad, y Bugallo se guarda las espaldas. Dice que no va haber ruptura en A Coruña, sino continuidad. Pero enseguida arroja el matiz: «Sen embargo, Losada ten unha personalidade distinta a de Paco, que se trasladará á gobernación da cidade». El propio Bugallo establece el parangón con su propio caso, cuando recogió el bastón de mando de manos de Xerardo Estévez. Cada uno, alcalde y ex alcalde, tiene su manera de ser. No obstante, la anunciada continuidad no fue tan arraigada. Basta echarle un vistazo a la política urbanística de Santiago para verificarlo. Es decir, Bugallo espera que el «continuismo» específico de Losada dé frutos en las relaciones A Coruña-Santiago. Eso sí, Santiago ofrece «plena disposición para mellorar todo o que poidamos». Lo que sí tiene más a su alcance Bugallo, con la partida al Vaticano de Vázquez, es el liderato de la valoración de los alcaldes gallegos del Barómetro de La Voz. El regidor se muestra cauto: «Prefiero non contestar».