El Concello no tiene más que quebraderos de cabeza con esta operación urbanística, tanto en lo judicial como en lo político
20 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Hace unas cuantas lunas se comentó en estas páginas que la operación Peleteiro comenzó a andar con el pie izquierdo y que el fario la persigue sin tregua. Cuando todo iba sobre ruedas y el proyecto del colegio lo escopleaban las excavadoras, alguien le recordó al alcalde que había alguna denuncia pendiente de resolución, como un huevo que podría abrirse en cualquier momento.
«Son cuatro los procedimientos judiciales abiertos y el alcalde Xosé Sánchez Bugallo manifestó su convencimiento de que serán favorables a Raxoi». Esa respuesta la dio el regidor en enero del 2007. Y no carecía de base. El Concello había perdido solo un contencioso referido al PXOU y dos en relación a un plan especial.
Pues ya son más. Y es que por la vía judicial («El gobierno confía en que los jueces no frenen el proyecto Peleteiro», rezaba el titular de aquella información) discurría un asunto aojado. El huevo se abrió al fin y dejó escapar la serpiente. El aojador de turno podría ocuparse de temas de otra enjundia, como por ejemplo las farolas fernandinas, que divierten y no causan desilusionantes quebrantos urbanísticos. Incluso Mercedes Rosón, tras unas declaraciones de Gerardo Conde, le tildó de «ave de mal agüero», quizás con el hado del Peleteiro volando por su subconsciente. Pero el líder del PP no arrojó el maleficio a la operación.
¿Qué más eslabones tiene previsto el aojador que fallen en la cadena del Peleteiro? El colegio nuevo ya luce en Montouto, con unas instalaciones envidiables, pero el foco que proyectó la operación no termina de alumbrar con claridad dentro el marco urbanístico en el que emerge. La familia propietaria y Caixa Galicia han venido manteniendo conversaciones para asentar el proceso y la entidad financiera ha recurrido la decisión judicial.
Como no hay mal que por bien no venga, el caso Peleteiro llega como anillo al dedo para mantener la candencia del debate entre gobierno y oposición. Los populares ven con inquietud el rumbo que toma de nuevo la desventurada operación y el gobierno local está estudiando los naipes para jugarlos de la mejor forma posible en esta interminable partida. En todo caso, el toque de atención del grupo popular no tiene tintes anecdóticos, porque el zarpazo judicial no lo es. Lo cierto es que el PP está encontrando en esta recta final, uno tras otro, elementos para su arsenal opositor frente al monorrítmico bipartito y no los desaprovecha. Incluso se ha subido a la «Tribuna» de la prensa para afianzar sus tesis, a través de un artículo de Conde Roa que obtuvo la relampagueante respuesta de la portavoz socialista Marta Álvarez-Santullano. No hubo una tercera «Tribuna» de contrarréplica popular. «Es que le tengo mucho cariño a Marta y no quiero polemizar con ella», adujo sonriente Gerardo Conde. Muy escondido tenía ese afecto, en arcones de Coco Chanel.
La verdad es que el equipo de gobierno hace un seguimiento muy encima de la oposición, de forma que a la acción del PP sigue una reacción casi sin respiro de los gestores de la vida local. Algo así como el juego del compostelano Gelo, de quien dicen que fue el mejor marcador de Maradona en su etapa de figura barcelonista. El argentino tardó mucho en olvidar el hálito del celtista sobre su cogote.
El marcaje al hombre en las ruedas de prensa y declaraciones públicas del PP nunca fue tan intenso en anteriores etapas, por lo que uno recuerda. El PP se queja de que los socialistas y nacionalistas le hacen oposición y cree que esa tarea les corresponde ejercerla con propiedad a partir del 2011. Y el grupo de gobierno opina que ha de estar rogando y con el mazo dando.
Reenganchando los renglones del Peleteiro, la operación da juego político, pero precisa de arrimo y acciones resolutivas porque también está en juego un motor para el Ensanche y un gran colegio privado para la ciudad.