La cuarta ARI llama a la puerta

SANTIAGO

Compostela se erige, junto a A Coruña, en la ciudad gallega con más áreas de rehabilitación, y hay una quinta a la espera

04 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Santiago va a por su cuarta ARI. Son las áreas de rehabilitación integral de determinadas piezas homogéneas de la ciudad. El área de rehabilitación por excelencia es el casco histórico, que ha venido centrando la mayoría de los recursos destinados a mejorar el decorado urbano. Pero al lado de la zona padre, están esos hijos no histórico-artísticos que forman parte de la prole urbana y pueden caerse a cachos si nadie lo remedia. O encerrar a los mayores de por vida, como esa cadena perpetua que está descartada por la Constitución.

En Santiago, como en otras urbes, hay personas que sufren prácticamente ese castigo perpetuo porque ningún elevador llega hasta las alturas para liberarlas y hacerles disfrutar de los parques que llenan Compostela y redondean magníficas ratios. Hay bloques enteros sin ascensores y las ARI representan una magnífica oportunidad para que los ancianos se animen a bajar sin miedo a romper sus flojas osamentas. Y los impedidos no acaben enchufados contra el portal desde el cuarto piso.

Las ARI posibilitan que decenas de inmuebles desconchados, con mala salud, sin los adecuados servicios y a menudo obsoletos puedan aflorar con la dignidad requerida y en un escenario urbanístico decente. Compostela ha logrado situar tres ARI en el mapa rehabilitador, comenzando obviamente por el casco histórico, el primero en los altares de la protección administrativa. Vista Alegre y Pontepedriña son los siguientes vagones en el tren de la restauración integral, y cuando se estaba enganchando el de la Almáciga (su documentación ya recaló en el puerto autonómico), la Xunta llegó con el Camiño Francés. El barrio de la Almáciga se quedó compuesto y sin novia, y es de suponer que muchos de sus residentes gruñeron ante el cambiazo. De la parrilla de salida han sido trasladados a filas de atrás, y eso puede suponer que se sucedan los desconchones largo rato hasta que el ARI se detenga en la Almáciga.

Esa es la impresión que se adueña de uno a la vista del mapa de rehabilitaciones integrales de Galicia. Santiago va por la cuarta ARI, mientras algunas ciudades andan a vueltas con la primera. Como los juegos localistas a veces convierten en febriles campeonatos determinados ámbitos de acción, diremos que con el Camiño Francés la capital gallega logrará igualar a cuatro tantos con A Coruña, que con cuatro ARI encabeza la clasificación de áreas de rehabilitación integral. Los herculinos agregaron a su casco histórico el barrio de la Sagrada Familia, Nosa Señora do Carme y la rúa Fernández Latorre.

Vigo, Ourense, Lugo y Vilagarcía de Arousa (¿cómo logró colarse esta villa en un club selecto de concellos con más de un ARI en el que solo hay ciudades?) reúnen dos áreas cada una. Y en el furgón de cola, con un ARI, están Ferrol, Pontevedra y una veintena de municipios. Solo 33 concellos de Galicia, un 10,4%, cuentan con ARI. Es decir, que hay 282 (89,5%) sin ninguna. Y la mitad de ellas residen en ciudades.

Es por eso por lo que uno, como refería unas líneas antes, ve con cierto escepticismo que la quinta área de rehabilitación compostelana caiga pronto en el saco administrativo. En todo caso, la Almáciga es carne de ARI, salta a la vista, y los flujos económicos deben circular por esa extensa zona de dos mil viviendas ya documentada y encarpetada en San Caetano.

Como en todo lo novedoso y desconocido, y pese a las ventajas encerradas bajo el envoltorio de los ARI, muchos residentes se ponen en guardia cuando una reforma de signo público irrumpe en su urbanización. Las resistencias que hubo que vencer en Vista Alegre, hasta que alguien dio el primer paso y arrastró a los demás, fueron de órdago. El primer edificio en pedir licencia concentró mil ojos desconfiados, y el primer polígono no histórico en ser visitado por el ARI también va a ejercer ineludiblemente un rol ejemplificador para los demás.