«¡Que sí, oé, que somos de ACB»

n. mirás / f. balado SANTIAGO/BURGOS / LA VOZ

SANTIAGO

La afición celebró el ascenso en la praza de Praterías y en el polideportivo El Plantío

04 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

«¡Que sí, oé, que somos ACB!». El grito salía anoche desde debajo mismo de las patas de los caballos de la fuente de Praterías y se confundía con la reverberación que llegaba de la Alameda hirviente por la Ascensión. Demasiados frentes abiertos en una noche de esas para darlo todo en la calle: las fiestas más locales en la ciudad, Leilía cantando en el Toural y los indignados del Obradoiro haciendo de su cámping un sayo.

De todos, los unos y los otros, los que más motivos tenían para echar el resto eran los aficionados del Obradoiro, que corrieron como poseídos a Praterías nada más sonar en Burgos el bocinazo final.

Venían inflamados desde la sala Capitol, convertida en pabellón ocasional. Venían crecidos. Venían metidos de lleno en la ACB, la categoría que le corresponde al Obradoiro y a su cuidad. En la fuente de los caballos, los turistas se hacían fotos con los desgañitados, afinaditos cuando atacaban a capela el Andar miudiño, y aún sin traer más borrachera que la victoria. En rigor, el baño no fue de multitudes, pero sí lo suficientemente animado como para que se sintiera en Burgos. Y allá, a 519 kilómetros, en tierras de Castilla y León, a cerca de trescientos siareiros les daba de contentos una vuelta la cabeza.

Los de allá descargaron la tensión saltando amigablemente a la cancha. Se daban abrazos, se pedían camisetas, se cantaba «¡Tuky, Tuky, Tuky, capitán!». Los de acá, mojados por fuera, improvisaban letanías deportivas: «¡Isto si que é, a festa da Ascensión!» «¡Es de Lugo el que no bote!». Aunque no hacía falta, que todo era muy civilizado, entró en Praterías la Policía Local sin bajarse del coche, con lo sano que es patrullar a pie, y la pareja fue recibida no sin ironía: «¡Esa policía, es del Breogán». En la plaza Roxa esperaban cuatro despistados que se equivocaron de sitio; el que no se equivocó fue el Obradoiro. Hoy, más y mejor.