En el último mes las sesiones son más cortas, pero no varía la intensidad y ahora cobra relieve el llamado «entrenamiento invisible»
13 abr 2012 . Actualizado a las 06:59 h.Mañana el Obradoiro visita al Banca Cívica en Sevilla. Y después quedarán cinco partidos en quince días: el sábado 21 en Sar frente al Gran Canaria; el miércoles 25 en Madrid ante el Estudiantes; el sábado 28 en Valladolid; el 2 de mayo en casa ante el Valencia; y el 6 de mayo otra vez en Sar, frente al CAI. Como dice el preparador físico, Óscar Viana, «será casi como jugar un play off». En realidad, algo peor, porque son más los desplazamientos.
Viana observa que a estas alturas del curso los deberes tienen que estar hechos y, en ese sentido, el equipo ha trabajado a conciencia. Pero queda el esprint final.
Desde hace cuatro semanas, las sesiones de entrenamiento son algo más cortas. No obstante, la intensidad es la misma. Y esa dinámica se acentuará algo más a partir de la próxima semana, con menos volumen, pero sin levantar el pie del acelerador en la puesta en escena sobre la pista.
Y no quedará ahí el plan de ruta: «Incidiremos más en la recuperación después de las sesiones, y en lo que se puede llamar el entrenamiento invisible, en la alimentación y en las pautas de vida lo más adecuadas que sea posible», explica Óscar Viana.
Buena respuesta
En líneas generales, apunta que el equipo ha tenido hasta la fecha un comportamiento «sobresaliente». Y confía plenamente en su capacidad para hacer frente a las adversidades: «Vivimos situaciones de estrés durante la temporada y la plantilla ha sabido responder, sobre todo tras el partido con el Lagun Aro, el que abrió la segunda vuelta. Fue una situación de máximo estrés y se resolvió».
Respecto a la posibilidad de que la plantilla, bastante veterana, pueda acusar la concentración de partidos, el preparador físico apunta: «Es algo que ya sabíamos que era así desde el principio. Además, Moncho Fernández suele rotar bastante, con lo que los minutos se reparten. Creo que vamos a llegar bien al final».