El rey, clave en el progreso de la ciudad

x.r. santiago / la voz

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

Su postura de respaldo sin fisuras a Santiago venció reticencias de las Administraciones

03 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

La llegada del rey a la plaza do Obradoiro es una estampa que ha quedado grabada en muchas retinas. Y las últimas al lado de su tocayo Juan Carlos, Zapatones, a quien se llevó alguna vez a tomar el pulpo en el Franco. Pero las imágenes más trascendentes del monarca han estado en las balconadas del Hostal y del pazo de Raxoi y en las escalinata de la Catedral.

En una de sus últimas intervenciones en la ciudad, Juan Carlos animó a «ahondar en la fructífera colaboración entre Administraciones e instituciones» para beneficio de la ciudad. Y él mismo predicó con el ejemplo cuando creó e impulsó el Real Patronato de Santiago, que ha atraído millones de euros en infraestructuras y contribuyó a darle un auténtico músculo capitalino a la enflaquecida ciudad.

«Non só aprobou a creación institucional do Real Patronato, senón que foi un dos grandes valedores para convocar reunións do organismo en plantexar novos obxectivos», dice Xerardo Estévez, ex alcalde alma máter del Patronato y el Consorcio. Él mismo confiesa que, cuando existían reticencias de Gobierno y Xunta para sacar adelante nuevos proyectos, «eu recurría ao rei, que me chamaba á Zarzuela e diante de min chamaba a Felipe e a Fraga para dicirlles que había que convocar o Patronato».

Su sucesor, Sánchez Bugallo, que vivió como alcalde alguna convocatoria, reconoce que «o Real Patronato sen o rei non sería posible». Más aún, «utilizando o seu nome conseguimos diversas cousas», agrega. Y María Jesús Sainz, que fue portavoz popular en Compostela, es concluyente en torno a la relevancia de Juan Carlos en la proyección de la ciudad a través del Patronato: «Para Santiago fue un antes y un después». Destacó además la «presencia permanente» del rey en la capital gallega, «ciudad por la que sentía cariño y auténtica admiración».

Una de las personas que, casi desde la sombra, participó activamente en el invento del régimen especial para Compostela fue Xosé Manuel Villanueva, quien destaca que el jefe del Estado no solo impulsó el órgano transformador de la ciudad, sino que «propiciou derivacións de visitas importantes, como por exemplo a do rei de Noruega». Es decir, contribuyó a poner Santiago en el mapa internacional.

Víctor Vázquez Portomeñe, exconselleiro y alma máter del gran Xacobeo del 93, dice que «fuimos a presentarle el Xacobeo al rey, con Fraga al frente de la expedición, y mostró hacia el proyecto una sensibilidad y un apoyo sin ambages. Le dio el espaldarazo como plan de Estado».

El mismo monarca decidió secundar algunos años santos, el último el del 2010, con su presencia para realzar la celebración. La víspera, desde el balcón del Hostal, coadyuvó a remarcar la relevancia de la sesión de los fuegos del Apóstol.

Más información en las páginas 20 y 21 de la sección A Fondo.